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CONOCE 10 CARACTERÍSTICAS DE LA ROSA

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Una película que va a tocar el alma de los cubanos

Autor: Laura Mercedes Giráldez

Seguro de que El Mayor «es una película que va a tocar el alma de los cubanos», el joven actor Gabriel Wood Barranco, quien interpreta el personaje del brigadier Julio Sanguily, ha dicho que la vigencia del pensamiento de Agramonte es uno de los principales aciertos de esta producción que compite en la categoría de Largometraje de Ficción, en el 42 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano

el mayor

Foto: Fotograma de la Película

Seguro de que El Mayor «es una película que va a tocar el alma de los cubanos», el joven actor Gabriel Wood Barranco, quien interpreta el personaje del brigadier Julio Sanguily, ha dicho que la vigencia del pensamiento de Agramonte es uno de los principales aciertos de esta producción que compite en la categoría de Largometraje de Ficción, en el 42 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. «Un filme que lleve la historia patria al público siempre se agradece», remarcó.

A quienes protagonizaron nuestras gestas libertarias hay que «estudiarlos con mayor profundidad. No debemos quedarnos solamente en los libros. Se trata de ir más allá y descubrir la esencia de esas grandes figuras de la historia de Cuba, buscar en su humanidad para ver que somos iguales a ellos, en épocas distintas, defendiendo lo mismo».

Precisamente, para asumir su rol en la cinta, a Wood Barranco no le bastó con lo aprendido en la escuela, sino que se nutrió, leyó, indagó en bibliotecas y, sobre todo, a través de epistolarios, para salirse de los esquemas e ideas preconcebidas.

Su objetivo no era «encarnar al héroe, sino al hombre que fue Sanguily», quien es recordado –a pesar de sus méritos personales– por haber dado lugar a una de las hazañas más bravas de la Guerra de los Diez Años, su rescate al mando de Ignacio Agramonte, en octubre de 1871, uno de los momentos referenciados en la producción audiovisual, y que da fe «de la amistad entre ambos y del decoro de El Mayor».   

Para el artista, además de «un gustazo», participar en ese filme fue «un honor y un gran reto actoral», pues requirió preparación extra: aprender junto al resto del elenco a montar a caballo y a luchar usando el machete como arma, de la misma forma en que lo hicieron los mambises. Para ello contaron con asesoramiento historiográfico y militar.

En el caso específico de su personaje, Wood Barranco cuenta que, al estudiarlo, lo pudo ver «como un hombre de carne y hueso, que sufrió mucho. Recibió un tiro en el tobillo derecho que no le permitía realizar la articulación del pie, por lo que le hicieron una prótesis para tener la pierna recta y poder montarse en el caballo y combatir».

Al actor la prótesis de la pierna le quedaba «holgada, y para ajustarla –narra–, ponía piedras en el zapato para tener aún más sensación de molestia al caminar».

«Es una experiencia que guardaré siempre. Trabajar con Rigoberto López fue especial, así como con los grandes actores que intervinieron en la película. Todos hicieron un gran trabajo», subraya.

Luego de disfrutar de la película en una cita de magnitud y tras el necesario intercambio con los espectadores, Gabriel Wood Barranco asegura que «siempre se pueden mejorar muchas cosas. Hay que ser exigente, pero estoy satisfecho. Fue impresionante la primera proyección en el Festival. Cuando terminó, hubo un gran silencio en la sala. Pensé que todo había quedado ahí, pero de pronto el público estalló en aplausos». 

Tomado de Granma

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EE. UU. juega a la guerra en Europa

Ucrania es el vórtice del conflicto, la base del pretexto para mostrar los «músculos» de un imperio al que se le desvanece el sueño de sheriff mundial

Marine runs in combat

Foto: Michael Sugrue

El mundo está a punto de enfrentar lo que puede convertirse en el conflicto bélico más grave en la historia de la humanidad. Si estalla la guerra en Eurasia se pondría en juego no solo la hegemonía de una u otra potencia o bloque, estaría sobre el tapete del peligroso «juego geopolítico» la existencia de la civilización humana.

 No se trata de otra conflagración convencional como las sufridas en el siglo XX durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Ahora miles de armas de última generación apuntan al corazón de ciudades y pueblos de uno y otro bando.

Los bloques en confrontación poseen armas nucleares, climáticas y otras, capaces de exterminar varias veces la vida en la Tierra.

Ucrania es el vórtice del conflicto, la base del pretexto para mostrar los «músculos» de un imperio al que se le desvanece el sueño de sheriff mundial.

Expertos y decisores estadounidenses involucrados en la trama contemplan al mundo no con la mirada responsable que se espera de los de su clase, sino con la de los personajes del oeste que encarnara en su tiempo John Wayne.

Washington no repara en falsear la realidad una  y otra vez sobre lo que sucede en Ucrania y construye el casus belli de una guerra que imaginan poder ganar y que, como han concebido utilizando una lógica totalmente fuera de contexto, se desarrollará lejos de su territorio.

La Casa Blanca amenaza con «imponer costes significativos» en caso de ataque ruso, un ataque improbable a no ser que medie una seria provocación, mientras  Moscú exige dejar a Ucrania fuera de «juegos geopolíticos», y promete responder de forma devastadora a un ataque enemigo.

Los medios construyen un escenario donde el espantajo de la amenaza rusa es utilizado con desvarío. Desde finales de marzo, dicen, imágenes de satélite y videos filtrados en las redes sociales muestran un amplio despliegue de artillería pesada y tropas rusas hacia la región del Dombás, en el área fronteriza en el este de Ucrania.

De acuerdo con el grupo de investigación Conflict Intelligence Team, «el Kremlin ha trasladado grandes contingentes militares a la zona», señala BBC Mundo.

Pocos medios mencionan la expansión de la presencia de la OTAN cerca de las fronteras rusas y las maniobras cada vez más provocadoras de sus fuerzas navales en el Mar Negro.

Aviones de combate de la OTAN sobrevuelan territorios cercanos a la frontera con Rusia y se protagonizan acciones desestabilizadoras en varios países vecinos, con el fin de crear aún más inestabilidad en la región.

Muchos esperan el resultado de las conversaciones entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo estadounidense, Joe Biden, que se realizarán hoy.

Confiemos en la cordura, esperemos que Washington, líder mundial en construcción de pretextos bélicos, se abstenga esta vez de jugar a la guerra. Recodemos las operaciones con bandera falsa en Venezuela y, más atrás en la historia, Iraq, Afganistán, Libia, Siria, Granada, el Golfo de Tonkin en Vietnam, Cuba… y cómo finalizaron para ellos.

Autor: Raúl Antonio Capote

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El abrazo de la Patria a sus internacionalistas caídos

Honras funebres de los internacionalistas combatientes martires de Angola. Operacion Tributo
Foto: Liborio Noval 07/12/1989 Publicada: 01/01/2009 Inte1600

Todas las ciudades del país recibieron los restos de sus hijos, para rendirles homenaje en los Panteones de los Caídos. Foto: Liborio Noval

Han pasado 32 años, pero Cuba no olvida. El 7 de diciembre de 1989 la Operación Tributo devolvía a los brazos de la Patria los restos de 2 289 combatientes caídos en misiones internacionalistas en África.

Todas las ciudades del país recibían los restos de sus hijos, para rendirles homenaje en los Panteones de los Caídos creados en todos los municipios.

El mausoleo al General Antonio Maceo, en El Cacahual, acogería la simbólica ceremonia ante los restos de 16 combatientes internacionalistas de todas las provincias y del municipio especial Isla de la Juventud, el mismo día en que cayeran en combate el Titán y su fiel ayudante Panchito Gómez Toro, y en el que se rinde homenaje a los mambises muertos en las guerras de independencia.

El arrojo de Maceo, su militancia al lado de lo justo y de la libertad, se multiplicaba en aquellos que fueron dispuestos a ofrendar lo más preciado en la tierra de nuestros ancestros. Maceo, intransigente, también cargaba al machete en tierras africanas. Hoy cuentan 125 años de la última vez que se alzara en carne y hueso… porque en espíritu y ejemplo sigue dando guerra todavía.

«Estos hombres y mujeres a los que hoy damos honrosa sepultura en la cálida tierra que los vio nacer, murieron por los más sagrados valores, murieron luchando contra el colonialismo y el neocolonialismo, el racismo y el apartheid, el saqueo y la explotación de los pueblos del Tercer Mundo, por la independencia y la soberanía, por el derecho al bienestar y al desarrollo de todos los pueblos, por el socialismo, por el internacionalismo, por la Patria revolucionaria y digna que hoy es Cuba», dijo entonces, emocionado, Fidel, y reafirmó el compromiso de que «sabremos ser capaces de seguir su ejemplo».

De estos internacionalistas, 2 085 cumplían misiones militares en la defensa de la naciente independencia de la República Popular de Angola, y 204 en tareas civiles, como parte de los 377 033 voluntarios combatientes cubanos que lucharon en ese país en los 15 años y medio que duró la Operación Carlota.

El Gobierno cubano siempre informó a los familiares de la muerte de cada combatiente internacionalista (en combate, por accidentes o enfermedad), pero resultaba imposible, en medio de la guerra, repatriar los cadáveres y sepultarlos en sus lugares de origen. Pero la Revolución no olvida a ninguno de sus hijos, y para esa humanitaria y leal misión se organizó la Operación Tributo.

El esperado momento de repatriar a nuestros internacionalistas caídos llegó, finalmente, luego de los acuerdos de paz de diciembre de 1988, que pusieron fin a las incursiones de los racistas sudafricanos dentro del territorio de Angola e hicieron posible la independencia de Namibia y liquidar el oprobioso sistema del apartheid en África del Sur.

Bien lo dijo el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el 12 de diciembre de 1976: «de Angola nos llevaremos la entrañable amistad que nos une a esa heroica nación y el agradecimiento de su pueblo y los restos mortales de nuestros queridos hermanos caídos en el cumplimiento del deber». Así fue.

Tomado de Granma

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Una comparación necesaria: La Constitución cubana y la española.

Por Paco Azanza Telletxiki

De sobra es conocido que los diferentes gobiernos españoles (aunque en realidad de 1978 a esta parte no han sido tan distintos) siempre han tenido palabras (y hechos) contra la Revolución Cubana. Que si esta vulnera los derechos humanos, que es una dictadura… y demás idioteces. Y estas burdas y mentirosas acusaciones fueron y son vertidas por unos gobiernos que nunca le llegaron, ni le llegan, a la altura del tobillo a Cuba revolucionaria en cuestiones de DDHH ni de democracia, dos materias que, por otra parte, van cogidas de la mano.

A pesar de que la vulneran de manera sistemática, los y las defensoras de la “democracia plena” española y la “Marca España” siempre esgrimen su Constitución como algo intocable o invulnerable. Pero resulta que, además, esa Carta Magna fue elaborada a espaldas del pueblo y obvió la demanda del este tras la muerte de Franco: la ruptura democrática con el franquismo que, con la imposición de esa Constitución, nunca llegó a producirse.

Eso que llaman democracia española nació vacía de contenido democrático, y así hoy continúa gracias a las y los políticos institucionales (asalariados del sistema) y a la inoperancia de la desunida izquierda revolucionaria ajena a las moquetas y al confort de las instituciones burguesas.

La realidad cubana es justo la contraria. Aquí el pueblo, como en otras muchas cosas importantes, fue partícipe de todo el proceso en cuanto a la Constitución se refiere. Comparemos ambos casos de manera más o menos breve. Hoy, cuando en ese engendro-cárcel de naciones que llamamos España los defensores del régimen celebran los 43 años de su Constitución, es un buen momento para hacerlo.

La Constitución cubana

La primera Constitución, tras el triunfo revolucionario, se aprobó en 1976. En la discusión del proyecto participaron alrededor de 6.200.000 personas pertenecientes al Partido, los sindicatos, los CDR, la FMC, la ANAP, la FEU, la FEEM, las unidades militares y las misiones cubanas en el extranjero.

Si exceptuamos a los y las niñas y tenemos en cuenta que en 1976 la población de Cuba era bastante menor que la de ahora, llegaremos a la conclusión de que de forma directa y personal prácticamente todos los habitantes participaron en el examen del documento.

5.500.000 se pronunciaron a favor de mantener el texto sin modificaciones, y 16.000 propusieron algunos cambios, que fueron respaldados por algo más de 600.000 participantes.

Enriquecido su contenido por la discusión popular a través de infinidad de asambleas en todo el territorio nacional, la Constitución Socialista fue probada por el Congreso, y, finalmente, mediante referéndum, también por el 97,7% de la población electoral.

Como se sabe, en la actualidad Cuba tiene otra Constitución, aprobada el 24 de febrero de 2019.

El borrador de esta Carta Magna fue elaborado con la participación de representantes de todas las organizaciones de masas y, después, este se sometió a discusión de la población a través de más de 130.000 asambleas en toda la Isla; ejercicio que cambió parte sustancial del texto inicial, lo que demuestra que la participación de la población no es testimonial sino efectiva. Esta democrática actividad culminó, como he señalado, con un referéndum el 24 de febrero de 2019.

Es cierto que esta Constitución contó con algo menos de apoyo que la anterior pero, después de tantos años de asedio por parte del imperialismo yanqui y europeo (con el sufrimiento que esto ha supuesto para la población), el respaldo a la Carta Magna siguió siendo muy elevado. La consulta arrojó el siguiente resultado: Participación electoral: 84.4% de los votantes elegibles. Votaron por el Sí: 86,85%; por el No: 9.0%; votos en blanco o anulados: 4,5%. Y se debe subrayar que el voto en la tierra de Martí y de Fidel es voluntario y secreto.

La Constitución española

Todos los partidos políticos que han pasado por el gobierno español tras la muerte de Franco (UCD, PSOE, PP y PSOE con UP) han acallado las voces discrepantes, utilizando como arma disuasoria —y represora— a la Constitución de 1978. Y lo han hecho esgrimiéndola como si de una obra maestra se tratara, de la que, por “perfecta”, ni una sola coma se debe cambiar.

En tantos años sólo han modificado lo que les ha interesado. En 2011, con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se cambió a espaldas del pueblo y de manera exprés el artículo 135. El cambio lo llevaron a cabo para establecer en el texto el concepto de estabilidad presupuestaria y que el pago de la deuda pública fuese lo primero a pagar frente a cualquier otro gasto del Estado en los presupuestos generales. Ya lo ven: el pueblo ninguneado y perjudicado por enésima vez.

La Constitución que tanto defienden los principales grupos políticos del Estado español es fruto de una “ruptura pactada” con el franquismo, y no de una “ruptura democrática” con éste, que es lo que se demandaba masivamente en la calle.

La población fue totalmente ninguneada, ya que la redacción del texto fue realizada a sus espaldas. Elaborado de forma casi clandestina, el primer conocimiento que tuvo la ciudadanía acerca del mismo fue a través de una filtración a la revista “Cuadernos para el diálogo”, que publicó el borrador.

La autoría de la Carta Magna se le atribuye a Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero por la UCD —franquista—; Gregorio Peces Barba por un PSOE de ideología decadente, que renunció al marxismo —el 8 de abril de 1978— y se dedicó —y se dedica— a ocupar la mejor “posición” posible a base de lo que haga falta para conseguirlo; Manuel Fraga Iribarne por AP —ministro de Información y Turismo con Franco entre 1962 y 1969, y ministro de la Gobernación en 1976; responsable de numerosos asesinatos durante la ostentación de este último cargo—; Miguel Roca por CIU —de derechas—; y Jordi Solé Tura por un PCE que para poder acceder a la legalidad —el 9 de abril de 1977— hubo de claudicar y pasar a enarbolar en sus mítines la bandera de Franco y de los Borbones, reconocer oficialmente la unidad de España, firmar la Ley de la Reforma Política —18 de noviembre de 1976— y los Pactos de la Moncloa —25 de octubre de 1977—, que supuso un notable retroceso en las conquistas obreras conseguidas con mucho esfuerzo y dolor durante tantos años de lucha. Y todas esas inaceptables concesiones fueron realizadas, según Santiago Carrillo, “por el peligro que se cierne sobre la democracia”.

Estos siete individuos fueron, pues, los que oficialmente frustraron la demandada ruptura democrática con el franquismo, y de aquella negación nació la Constitución que tan orgullosamente exhiben hoy los paladines de la “democracia española”.

A modo de conclusión

Nada que ver. En España la Constitución la redactaron siete personas que representaban prácticamente a lo mismo; de la manera que ha quedado expresada, en Cuba la redactó todo el pueblo.

Esta certeza, sin embargo, no impedirá que el actual y los próximos gobiernos españoles (empeñados en cumplir las órdenes de sus jefes supremos: el gran capital) continúen acusando a Cuba de falta de democracia y de vulneración de DDHH.

Nada que sorprenda. El cinismo y la hipocresía siempre han sido sus banderas, además de la rojigualda, claro, que suprimió a la tricolor imponiéndose tras el golpe de Estado.

(Cubainformación – Baraguá)

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#Cuba, uno en Latinoamérica y tres del orbe en vacunación antiCovid-19

Cuba, Covid-19, vacunación

Cuba ocupa hoy el primer lugar en América Latina y el tercero en el mundo en la inmunización antiCovid-19 con el 83 por ciento de la población vacunada (nueve millones 286 mil 956 personas).

Solo superada a nivel global por Emiratos Árabes Unidos y Singapur, esta nación caribeña, ha administrado hasta el 4 de este mes, 28 millones 644 mil ocho dosis a sus habitantes de los inmunógenos de producción nacional Soberana 02, Soberana Plus y Abdala.

Datos del Ministerio de Salud Pública (Minsap) indicaron que poseen al menos la primera dosis 10 millones 192 mil 588 personas en este país, con la segunda dosis se contabilizan nueve millones 238 mil 960 personas y con la tercera ocho millones 777 mil 419.

Asimismo, cuentan con una inyección de refuerzo un total de 435 mil 41 habitantes, de ellos 65 mil 330 pertenecientes a los estudios clínicos y 369 mil 711 como parte de la vacunación de ese tipo en la población de territorios seleccionados y grupos de riesgo.

Precisamente este lunes comenzó en la capital cubana la aplicación de una dosis de refuerzo de Abdala en cuatro municipios del territorio: Guanabacoa, Regla, Habana del Este y San Miguel del Padrón.

Serán incluidos en este proceso quienes no sean convalecientes de la enfermedad y posean seis meses de inoculado el esquema completo de cualquier vacuna.

La primera etapa de vacunación de refuerzo en Cuba incluyó también a personal del grupo empresarial de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica BioCubaFarma y otros sectores de riesgo a lo largo de la isla caribeña.

En declaraciones recientes, la coordinadora de proyectos de desarrollo de candidatos vacunales antiCovid-19 del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, Miladys Limonta, resaltó la idoneidad de Abdala para estimular la respuesta inmunológica como booster (refuerzo).

Primera vacuna antiCovid-19 de América Latina y el Caribe, Abdala demostró esa capacidad en individuos convalecientes y sujetos previamente inyectados con otras formulaciones, como Sputnik y Sinopharm, subrayó la científica.

Igualmente, en aquellos vacunados cinco meses antes con el esquema completo de Soberana 02 más Soberana Plus, así como con la propia Abdala, argumentó Limonta.

Existen evidencias de que la protección contra las cepas resistentes del coronavirus es mayor en la medida en que aumenta el título de anticuerpos y las dosis de refuerzo garantizan la selección de los clones de memoria y una superior duración de la respuesta inmune, concluyó.

gas/cdg

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Piden en Miami que EE.UU. arme a la contrarrevolución.

Piden en Miami que EE.UU. arme a la contrarrevolución. Por Volker Hermsdorf

Por Volker Hermsdorf

El think tank estadounidense patrocinado por el Estado, Cuban Studies Institute, quiere que el gobierno del presidente Joseph Biden adopte una postura aún más dura contra Cuba. Tras el intento fallido de organizar «nuevas protestas masivas» en la república isleña socialista el 15 de noviembre, el director de la influyente institución, Jaime Suchlicki, ha pedido que se pongan «armas y entrenamiento militar» a disposición de los opositores cubanos al sistema.«El levantamiento popular del 11 de julio y las manifestaciones fallidas de este mes son claros signos de una población movilizada», escribió Suchlicki en un artículo de opinión en el diario nacional estadounidense Miami Herald el 26 de noviembre. (1) Sin embargo, en su opinión, «la creciente presión económica (del bloqueo estadounidense, VH) no llevará al colapso del régimen». Incluso «las protestas pacíficas sólo funcionarán temporalmente», continuó el profesor emérito de la Universidad de Miami. Por lo tanto, el gobierno de Estados Unidos no tiene otra opción «que ignorar a Cuba como un hueso duro de roer o adoptar una serie de opciones políticas para socavar el régimen y acelerar su desaparición», concluyó. Como una de estas opciones, Suchlicki pide al gobierno estadounidense que «proporcione entrenamiento militar y armas a la oposición. Lo más probable es que el fin del régimen cubano sea provocado por una oposición violenta envalentonada por la ayuda militar de Estados Unidos y otros aliados.“  (2)El claro anuncio refuta las supuestas intenciones pacíficas de los opositores al sistema y demuestra la creciente propensión a la violencia de los contras de Miami, que influyen en las figuras de la oposición en Cuba a través de contactos directos y de los medios de comunicación. El Miami Herald y su periódico hermano, El Nuevo Herald, dirigido a la amplia comunidad hispanohablante de Florida, se encuentran entre las publicaciones más influyentes de la región. El autor invitado, que aboga por armar a los opositores al sistema, y el instituto que dirige también ejercen una gran influencia en la política estadounidense. Como informó en 2010 el periodista canadiense Jean-Guy Allard, fallecido en 2016, en el portal online Cubadebate, Suchlicki solía ser analista del servicio de inteligencia exterior de la CIA. (3) Uno de los objetivos del Instituto de Estudios Cubanos que dirige, estrechamente vinculado a la Universidad privada de Miami en Coral Gables, es «preparar el cambio en la isla», según su propia página web.(4)  La institución está financiada, entre otros, por la «Agencia para el Desarrollo Internacional» (USAID), que depende del Departamento de Estado de Estados Unidos. (5) Según Suchlicki, el instituto también se ve a sí mismo como un grupo asesor de los «sectores público y privado» para las «relaciones entre Estados Unidos y Cuba“.Entre los altos cargos del think tank se encuentran el ex agente de la CIA Carlos Alberto Montaner, condenado por terrorismo en Cuba, y el diplomático cubano exiliado Otto Reich. (7) Reich, que se describe a sí mismo como un ardiente «anticomunista», desempeñó un papel destacado en la guerra de la Contra contra el gobierno sandinista de Nicaragua de 1981 a 1990. También se le considera uno de los autores intelectuales del fallido golpe de Estado de 2002 contra el entonces presidente venezolano Hugo Chávez y se dice que participó en la planificación de un intento de asesinato contra su sucesor Nicolás Maduro tras la muerte de Chávez en 2013. Como miembro de un grupo de presión, el ex empleado de la USAID, Reich, había sido decisivo en 1996 para la «Ley Helms-Burton», redactada por la familia Bacardí para endurecer el bloqueo estadounidense contra Cuba. (8) El grupo Bacardi es ahora uno de los socios privilegiados del think tank dirigido por Suchlicki, junto con el Instituto Republicano Internacional (IRI), afiliado a los republicanos, y la Guardia Costera de Estados Unidos, que forma parte de las fuerzas armadas de ese país y depende del Departamento del Interior. (9)Incluso antes del 15 de noviembre, terroristas como el ultraderechista afincado en Miami Ramón Saúl Sánchez Rizo (10), Orlando Gutiérrez-Boronat (11), jefe del «Directorio Democrático Cubano», financiado por el Departamento de Estado de EEUU, que pide una «intervención dirigida por EEUU“ (12), y Johnny López de la Cruz, de la Asociación de Veteranos de la fuerza mercenaria de la CIA «Brigada 2506», que fracasó en un intento de invasión en 1961, habían declarado su apoyo a Yunior García Aguílera. (13) Fue el organizador de las protestas anunciadas para ese día.(1) https://www.miamiherald.com/opinion/op-ed/article256142422.html(2) https://cubanstudiesinstitute.us/principal/u-s-policy-needs-a-reboot/(3) http://www.cubadebate.cu/noticias/2010/10/21/contratista-usaid-apadrino-homenaje-orlando-bosch-miami/(4) https://cubanstudiesinstitute.us/about/(5) https://cubamoneyproject.com/2020/01/09/ngos/(7) https://cubanstudiesinstitute.us/about/(8) https://www.ecured.cu/Otto_Reich(9) https://cubanstudiesinstitute.us/about/(10) https://www.telesurenglish.net/news/Cuba-Faces-CIAs-Most-Complex-Cultural-Warfare-Operation-20211103-0018.html(11) http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/11/01/estamos-viendo-en-yunior-la-creacion-y-la-actuacion-de-un-contrarrevolucionario/(12) https://www.juventudrebelde.cu/cuba/2021-11-29/orlando-gutierrez-boronat-dime-a-quien-admiras-y-te-dire-quien-eres(13) https://www.elnuevoherald.com/noticias/america-latina/cuba-es/article255481006.htmlFuente original:https://www.jungewelt.de/artikel/415939.antikommunismus-contras-fordern-waffen.html

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Fidel, los agradecidos te seguimos acompañando.

Fidel, los agradecidos te seguimos acompañando. Por Vicente Escandell Sosa

Por Vicente Escandell Sosa

25 de noviembre de 2021, se cumplen cinco años de la partida de Fidel al infinito. Los cubanos agradecidos te acompañan, los que te querrán siempre te acompañan por todo lo que hiciste por Cuba, por los pueblos de “Nuestra América”, por la humanidad. Los cubanos agradecidos te acompañaremos siempre, porque con la Revolución, nos diste dignidad al hacer realidad el apotegma martiano: “… yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, lo que determinó que Cuba fuese conocida en el mapamundi, pero también, gracias a tu liderazgo, contribuiste a la emancipación de otros pueblos subyugados por el imperialismo. Pensaste siempre el mundo desde los de abajo.

Merecido homenaje te ofrecieron los agradecidos jóvenes de la Universidad de La Habana, en su escalinata, totalmente repleta, en representación de tu amado pueblo y particularmente de los jóvenes cubanos, en quienes siempre creíste como revolucionarios, porque sabías que, con ellos, la patria se torna más hermosa y las ansías de lucha se yerguen, se levantan como los Pinos Nuevos a que se refirió Martí un 27 de noviembre de 1871 en la ciudad de Tampa. Ellos lo asumen como legado y no fallarán, pues si no, como sentenciaste un día, todo fallará.

Los agradecidos te acompañamos, porque fuiste un hombre bueno, de grandes sentimientos y decoro, humanista sin fin, muy culto, que llevaste a José Martí en tu mente y corazón toda tu vida y fuiste su mejor discípulo porque enriqueciste como nadie sus ideas, con el conocimiento y las vivencias de la práctica política, y al mismo tiempo, llevaste en tu privilegiada conciencia toda la ética y la sabiduría política que faltó en el siglo XX.

Los agradecidos te acompañamos, porque tú nos enseñaste lecciones de política, pero especialmente, en lo que Hart llamó “la cultura de hacer política”, pues en todo momento, fuiste maestro en ese arte, donde supiste conjugar, genialmente, el ser radical con el ser armonioso, cosa muy necesaria en estos tiempos convulsos que vivimos. Tus enseñanzas y las de nuestro Apóstol, especialmente en el campo de la política, constituyen el aporte fundamental del pensamiento cubano a la cultura política y filosófica universal: la ya aludida cultura de hacer política, expresado en las formas prácticas que utilizamos para lograr materializar la cultura política y vencer los obstáculos que se levantan ante todo proyecto revolucionario.

Los agradecidos te acompañamos, porque después de medio siglo de sufrir la permanente influencia norteamericana emanada de una República subdesarrollada, pobre y con un modelo neocolonial, pudiste declarar que habíamos hecho una Revolución socialista “de los humildes, por los humildes y para los humildes” a menos de 90 millas del primer país imperialista, en las narices de los Estados Unidos, lo que nunca nos perdonan y no nos perdonarán, pero además, nos inculcaste, para la continuidad de la Revolución, tu visión profética: “hemos hecho una Revolución más grande que nosotros mismos”, a lo que se une, posteriormente, tu concepto de Revolución, para asegurarla y fortalecerla aún más, para que nada ni nadie pueda destruirla.

Los agradecidos te acompañamos, porque supiste impregnar en el pueblo que con la razón y la justicia se alcanzará siempre la victoria, porque fuiste el mejor discípulo de las ideas del Apóstol y llevaste, en tu corazón, sus doctrinas, cuando el 26 de julio de 1953 tuvo lugar el asalto al cielo de la libertad, al atacar el cuartel Moncada y aunque la acción fue frustrada, fuiste capaz de convertir ese revés en victoria, nos enseñaste siempre no sentirnos nunca derrotados, sino todo lo contrario, porque siempre irradiabas confianza y optimismo en la victoria por muy difíciles que fuesen las condiciones de lucha.

Los agradecidos te acompañamos, porque fuiste un eterno hacedor de justicia e igualdad social, el quijote e hidalgo del internacionalismo y la solidaridad mundial, comprendiendo que la solidaridad ayuda y libera al que la recibe, pero también al que la ofrece porque fuiste el eterno joven rebelde, el maestro de las ideas y la lucha invencible preñada de pasión revolucionaria.

Los agradecidos te acompañamos, porque supiste llevarnos a combatir y vencer a los mercenarios que desembarcaron por Playa Girón, a pesar de estar entrenados y financiados, por el imperialismo yanki; gracias a tu dirección estratégica y la valentía de nuestros milicianos y el Ejército Rebelde, los invasores mordieron el polvo de la derrota; te acompañamos también, porque te creciste y fuiste inmenso, como ningún estadista y político lo había hecho antes, cuando la crisis de los cohetes y donde supiste poner muy en alto, con tus cinco puntos, la dignidad de tu pueblo.

Los agradecidos te acompañaremos siempre, porque frente a las acciones soberbias, guerreristas e injerencistas del país imperialista más poderoso del mundo contra nuestra patria soberana, fuiste capaz de hacer valer la máxima martiana de que: “… el respeto de un pueblo extraño y poderoso, nunca obtenido por la súplica arrodillada, se consigue, amplio y apasionado, por la determinación visible de lograr la libertad, y la visible capacidad de unir y administrar los elementos suficientes para lograrla…”

Por tu obra, por tus enseñanzas, por tus valores, por todo lo que hiciste por tu pueblo, los agradecidos de siempre, te decimos, GRACIAS FIDEL, eres el himno que cantan los agradecidos, eres la esperanza de los pobres del mundo, que al decir de Martí: “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar…” Tú eres y serás, junto a Martí, el adalid y el cimiento eternos de la Revolución Cubana, su esencia misma. Por ello, no moriste, estás vivo en tu pueblo, vivo y gritando, junto a nosotros, tu consigna imperecedera de nuestras batallas: ¡PATRIA O MUERTE! VENCEREMOS.

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Sociología de la cultura e historia intelectual.

Sociología de la cultura e historia intelectual. Por Néstor Kohan

Por Néstor Kohan

(Introducción al libro Hegemonía y cultura en tiempos de contrainsurgencia «soft» de Néstor Kohan)

Estas hipótesis de trabajo, de sociología de la cultura e historia intelectual, escritas, todas ellas, con una indisimulada intención polémica, giran en torno a tres problemas centrales.

En primer lugar, la problemática de la hegemonía y la contrahegemonía. Una vez más, como en algunos libros y antologías que publicamos previamente, reaparece en nuestra ayuda la figura de Antonio Gramsci.

No el Gramsci de la socialdemocracia, el posmodernismo y el “posmarxismo” (durante los últimos años de moda), sino el pequeño pero gigante pensador revolucionario de la Internacional Comunista, discípulo preferido de Lenin y militante clandestino durante muchos años.

Es precisamente Gramsci quien nos enseñó que ni el capitalismo ni el imperialismo pueden sobrevivir exclusivamente por su fuerza técnico-militar, por más poderosa e impactante que ella sea. Al mismo tiempo que amenazan y utilizan la fuerza, necesitan recrear, cotidianamente, su hegemonía. Desmoralizar, fragmentar y dispersar a sus enemigos. “Meterse en el bolsillo”, si es posible, sus categorías, sus símbolos y sus banderas, resignificadas, por supuesto, para volverlas funcionales a la dominación capitalista y la vigilancia imperial. Crear no sólo ideas y programas, pulidos en un escritorio de oficina del Pentágono, la CIA o el Departamento de Estado, sino estructuras flexibles de sentimientos, sensibilidades e identificaciones (colectivas e individuales) afines a la dominación del mercado, el dinero y el capital.

Es decir, convencer a mucha gente que es imposible vivir de una manera distinta al capitalismo y, al mismo tiempo, generalizar el triste y patético “american way of life” para todo el orbe. Ubicando en La Florida la tierra prometida para la comunidad latinoamericana. Allí donde se puede ser “norteamericano” sin saber hablar inglés, jugando al dominó en camiseta y escuchando música de salsa o reguetón.

Aún en medio de una crisis humanitaria, como la que se vive en el año 2021, que ha regado hasta el mes de marzo con más de medio millón de muertos la principal potencia de la tierra (superando, incluso, todos los muertos norteamericanos en ambas guerras mundiales, la de Vietnam, Irak, Afganistán, etc.).

Mucho antes de que el noble intelectual estadounidense, antiimperialista sincero, Noam Chomsky empleara el expresión “fabricación industrial del consenso”, Antonio Gramsci se había percatado que un buen programa ideológico-político nunca podría triunfar si no se hace carne en la vida cotidiana de las masas populares. Y que esa tarea jamás se logra por el mero fluir vaporoso de ideas atractivas y narrativas seductoras (sean falsas o verdaderas). Hacen falta además instituciones que empujen, presionen —en una u otra dirección— y faciliten que ciertas concepciones del mundo abandonen la pulcritud de su torre de marfil para ganar el corazón, la voluntad e incluso el inconsciente colectivo.

En el caso concreto de la histórica y legendaria lucha entre David y Goliat, entre la pequeña Cuba y el gigantesco imperialismo norteamericano, esas instituciones dedicadas al intento de fabricar consenso y crear contrahegemonía tienen nombre y apellido. En los trabajos de este volumen se recorren una por una. Fundación por fundación, ONG por ONG. Y seguramente nos faltaron abordar varias. Porque los aparatos de la contrainsurgencia imperialista no se reducen a la sigla más famosa en el cine de Hollywood que cuenta con tres letras: CIA.

En Estados Unidos, según la literatura especializada, existen no menos de veinte aparatos de inteligencia y contrainteligencia. A ellos se agregan un elenco interminable de fundaciones para-estatales y finalmente incontables ONG, que carecen completamente de autonomía. Ni la persona más crédula, desinformada e ingenua puede a esta altura aceptar que las ONG que inundan con sus dinerillos, no sólo Cuba sino el conjunto de nuestro continente, pertenecen a la burbuja incontaminada de una etérea y virginal “sociedad civil” globalizada (aquí podemos apreciar un buen ejemplo de cómo el imperialismo intentó apropiarse de la noción gramsciana de “sociedad civil” para terminar convirtiéndola en un comodín completamente funcional a su dominación).

¡Es un secreto a voces! Esas ONG y las fundaciones que siempre caminan a su par, son “tapaderas de la CIA”, sellos legales para transferir y blanquear dinero sucio, utilizado en la contrainsurgencia.

Por eso, el primer problema general que recorre todos los trabajos aquí reunidos, gira en torno a los intentos imperiales que pretenden minar la hegemonía socialista de la revolución cubana, tratando de crear artificialmente una jabonosa y falsa “izquierda” —todas las comillas incluidas—, no revolucionaria, ajena y reacia al legado inasimilable de Fidel Castro y el Che Guevara. Un intento de “aproximación indirecta” —como lo hubiera denominado el célebre estratega y capitán B.H. Liddell Hart— destinado a ganar la guerra sin combatir, minando la moral del enemigo. Es decir, esforzándose por construir una opción pretendidamente “democrática” —poner aquí, igualmente, veinte pares de comillas—, contra el proyecto comunista, al que se sigue calificando, con escasa originalidad, de “totalitario” (¿por qué no es original esa descalificación? Pues porque la cruzada “anti-totalitaria” proviene de la guerra fría y más precisamente del auge del macartismo —¡nacido hace nada menos que 70 años!—, al que capitularon ideológicamente desde la erudita y refinada Hannah Arendt hasta el marxista converso Karl Popper, por no hablar del empleado rentado de la CIA Isaiah Berlin, escritor de libros a sueldo y biografías por encargo contra Karl Marx).

Este supuesto “descubrimiento ultra novedoso”, que vendría a rellenar los presuntos agujeros vacíos del socialismo y el comunismo, donde las palabras “democracia” y “república” se enarbolan sin nombre ni apellido, sin referencias de clase ni determinaciones históricas, sociales ni geopolíticas, no es tan nuevo como se postula.

Quizás por picardía o, mucho más probablemente por simple ignorancia, se hace tabla rasa con la historia intelectual de los debates socialistas y comunistas frente a la tradición liberal. (1)

No es malo intentar innovar, porque el marxismo no puede quedarse petrificado en la historia, pero para eso hay que tomarse el trabajo de conocer en profundidad la historia intelectual de los problemas que pretenden abordarse (eso que en los estudios académicos suele denominarse “el estado del arte”). Cuando ese trabajo falta, la ignorancia, siempre perdonable y comprensible si es inocente y desprevenida, se transforma en imperdonable altanería y petulancia. Y si a eso le agregamos el financiamiento de instituciones que de ningún modo están interesadas en el conocimiento sino, lisa y llanamente, en derrocar a la revolución cubana, perdón, en lograr “la transición”, el problema se complica aún más.

Durante aproximadamente cincuenta años el profesor italiano Norberto Bobbio [1909-2004] intentó convencer a los marxistas, socialistas y comunistas de todo el mundo, que debían zambullirse en la tradición del liberalismo para volverse más “democráticos”, esto es, para que acepten por fin las instituciones de la dominación burguesa como universales. Puede reconstruirse esa tozuda y persistente tarea desarrollada por Norberto Bobbio en su libro de 1999: Ni con Marx ni contra Marx (México, Fondo de Cultura Económica). Allí recopila sus prolongados y numerosos intentos de convencer a los marxistas de que abandonaran por fin la radicalidad política de Lenin y se aproximaran a Marx desde la suavidad y el terciopelo del social-liberalismo.

¿Tesis central, e insistente hasta la obsesión, de Norberto Bobbio? Marx no tendría una teoría del poder, tampoco de la política ni del Estado. Por lo tanto a la izquierda revolucionaria no le cabría otra opción que, primero, dejar de ser revolucionaria y segundo, buscar “lo que le falta a Marx” en… las instituciones representativas (y los pensadores) de la tradición liberal. De esta manera, podríamos adquirir, ¡era hora!, certificado de “democráticos”. (Cualquier parecido con los tímidos escritos del “republicanismo” cubano de los últimos meses del año 2020… e incluso con el neokantismo madrileño que asomó la nariz en las polémicas cubanas simplemente para ajustar viejas cuentas personales… sin comentarios).

Las respuestas que recibió Bobbio fueron varias (las conozcan o no los grandes descubridores de la pólvora y los fideos con salsa, poco importa). La más dura le recordó simplemente un “pecadillo” de juventud, sumamente incómodo, desde ya. Resulta que el periodista Giorgio Fabre publicó en un periódico italiano la humillante carta enviada el 8/7/1935 por el gran “experto en democracia” al dictador fascista Benito Mussolini, donde Norberto Bobbio le declara y confirma en varias ocasiones “la madurez de mis convicciones fascistas” (sic). ¡Justo cuando Antonio Gramsci padecía los apremios carcelarios del Duce! Y el asunto no quedó allí. Tres años después, en 1938, un tío de Bobbio intercedió ante Benito Mussolini para facilitar un concurso burocrático de la carrera académica de su sobrino, devenido años más tarde en “el gran maestro” que pretendía enseñarles lo que significaban la democracia y la república a los marxistas (Bobbio no tuvo manera de ocultar ambas cartas, publicadas en la prensa italiana. Las comenta, con no poca vergüenza, en su Autobiografía del año 1997 [Madrid, Taurus, 1998: 48 y 57]).

Seamos piadosos y generosos. “Perdonémosle” a Bobbio su lastimoso servilismo ante el jefe del fascismo italiano, mientras Antonio Gramsci agonizaba en la cárcel.

Pasemos entonces al eje de sus reflexiones teóricas, que es lo que aquí nos interesa. Allí, en ese rubro, le tocó el turno al filósofo italiano Galvano della Volpe recordarle a Bobbio que la tradición liberal y la tradición democrática no sólo no son hermanas ni novias y menos que menos mellizas ni gemelas. Son dos corrientes opuestas y contradictorias en la historia intelectual de la teoría política. Mientras el liberalismo permaneció toda su vida prisionero del individualismo posesivo y convivió alegremente con la esclavitud y el capitalismo, hasta el día de hoy, la tradición democrática en cambio vio florecer lo más genuino de su belleza, primero, con la Comuna de París, bajo el poder de la dictadura del proletariado (cabe recordar que en la tradición marxista, tanto en los escritos de Marx sobre la Comuna de París como en El Estado y la revolución de Lenin, la expresión “dictadura del proletariado” no es sinónimo del poder totalitario, opresivo ni absolutista sino, por el contrario, condensa la participación popular y la decisión democrática de las amplias mayorías de las clases trabajadoras ejercida contra la minoría explotadora) y, en segunda instancia, con los Soviets, en la fase fundacional de la revolución bolchevique. Puede corroborarse la demoledora respuesta de della Volpe a Bobbio en Galvano della Volpe (1965): Rousseau y Marx y otros ensayos de crítica materialista (Buenos Aires, Platina): 1-88.

El liberal Bobbio amagó responderle al marxista della Volpe pero nunca llegó a elaborar una respuesta coherente del mismo calibre o tenor similar al de aquella punzante crítica recibida. No por falta de ganas ni por haberse convencido de que el marxismo revolucionario era superior a la ideología convencional de la revolución burguesa en su fase ascendente que él tanto admiraba, sino por su apego dogmático al “modelo iusnaturalista” [sustentado en la teoría de los supuestos derechos naturales de los individuos], reivindicado por Bobbio como la gran panacea y la plataforma de sustentación de la “democracia moderna” (Bobbio (1985): Estudios de historia de la filosofía. De Hobbes a Gramsci (Madrid, Debate): 73-150). Es decir, permaneció prisionero de una reivindicación acrítica de Thomas Hobbes, John Locke e Immanuel Kant, en la cual las diferencias internas y las notables contradicciones entre todos estos pensadores de la revolución burguesa europea occidental tienden a borrarse y diluirse en aras de la apología poco disimulada de la república liberal.

No conforme con quedar expuesto y en clara desventaja, Bobbio ensaya otro ataque frente al marxismo intentando oponer al “economista” Marx frente al “culturalista” Gramsci, aplanando toda la riqueza conceptual y reduciendo la profundidad política del marxismo restringiéndola a un pequeño y reducido texto: el prólogo de 1859 a la Contribución a la crítica de la economía política. Elige dicho prólogo como clave de bóveda de toda la teoría crítica marxista, ya que en sus escasas páginas figura la famosa y siempre citada metáfora arquitectónica del esquema “base-superestructura” (la misma que adoptaba como núcleo exclusivo del marxismo el liberal Isaiah Berlin, por pereza mental, en su biografía escrita a sueldo y por encargo [Berlin, Isaiah [1939] (2000) Karl Marx. Su vida y su entorno (Madrid, Alianza)], en lugar de estudiar a fondo el conjunto de la obra de Marx). Si la compleja teoría crítica del marxismo se descifra tan fácilmente, a través de un brutal esquema dicotómico, “base-superestructura”, Marx se convertiría entonces en un torpe y limitado teórico del “factor económico” mientras Gramsci sería exactamente lo opuesto, un refinado pensador de las “superestructuras culturales”. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Altísimo! ¡Al fin quedaría todo resuelto!

Pero la tradición liberal-republicana que promovió y alentó el profesor Bobbio (y sus variados discípulos, muchas veces vergonzantes, al no reconocer las deudas con su maestro), no pudo tampoco saborear esta “solución mágica” que resultó demasiado precaria y endeble.

El erudito venezolano, intelectual crítico y revolucionario, Ludovico Silva desmenuzó al detalle la ridiculez de intentar reducir la concepción materialista y multilineal de la historia y la crítica marxiana del fetichismo del Mercado y las instituciones políticas de la sociedad capitalista a una simple metáfora, explorando el conjunto de la obra de Marx —tarea fatigosa que los impugnadores liberales y socialdemócratas del marxismo y el comunismo rara vez han acometido—, llegando a la conclusión que esa metáfora edilicia elegida por Bobbio para demostrar “los vacíos de Marx”, llevando aguas al molino liberal-republicano, Marx la empleó en no más de dos o tres ocasiones a lo largo de sus decenas de miles de páginas, publicadas e inéditas (Ludovico Silva [1971] (1980): El estilo literario de Marx. México, Siglo XXI: 52-90; 101-115). Por lo tanto, resulta inválido y disparatado adoptar como “núcleo duro” del conjunto de hipótesis, categorías y teorías marxistas una metáfora literaria que, por si ello no alcanzara, es empleada en escasísimas ocasiones por su autor.

No fue este golpe el último recibido por el exagerado reduccionismo con que Bobbio (y su corriente liberal-republicana) se ocupa de Marx. A su turno, el pensador marxista francés Jacques Texier le recordó al académico impugnador del comunismo que para Gramsci no existe dicotomía posible entre economía y política —como sí la había en la obra de los pensadores burgueses, contractualistas y partidarios del modelo del derecho natural, idealizados por Bobbio— pues ambas dimensiones se articulan en los Cuadernos de la cárcel a través de una noción inexplorada (probablemente desconocida) por Norberto Bobbio: la de “bloque histórico” (Jacques Texier (1975): Gramsci: teórico de las superestructuras. México, Ediciones de Cultura Popular: 21-37).

Aunque en su empecinada pelea de box contra el marxismo Bobbio obtuvo un respiro parcial, ganando por puntos un solo round, en la segunda mitad de los años ’70, cuando de la mano del exhausto, agotado y desinflado eurocomunismo, Louis Althusser bajó la guardia ante su adversario, declarando que “el marxismo no tiene una teoría de la política” (de esa capitulación típicamente eurocomunista de Althusser bebieron y se nutrieron durante décadas Massimo Cacciari, Michel Foucault y Ernesto Laclau, entre varias otras firmas prestigiosas de la farándula académica), años después los esquemas liberales y republicanos de esta tradición volvieron a recibir una nueva sacudida. ¡Los marxistas revolucionarios no pierden el aliento ni quedan exhaustos tan fácilmente!

Fue entonces cuando el historiador marxista británico Perry Anderson inició un largo intercambio epistolar con Bobbio, en ademán sutil pero abiertamente polémico, en el cual no sólo desnudó que tras la apariencia de imparcialidad “académica” (condensada por ejemplo en el tono impostadamente “neutral” de su famoso Diccionario de política, publicado por primera vez entre 1981 y 1982 ([1995], México, Siglo XXI. Tomo I y II),la pluma del profesor italiano escondía una simpatía difícil de disimular por el liberalismo. Como Perry Anderson se ocupó de estudiar toda la obra de Bobbio en su idioma original, al profesor italiano le resultó muy complejo, por no decir imposible, hacerse el distraído. No le quedó más remedio que reconocer su filiación liberal.

Haciendo trastabillar a su interlocutor polémico a través de un simple intercambio epistolar de carácter público, el marxista británico arremetió sin piedad impugnando el abandono y la exclusión de cualquier referencia a la mera posibilidad de “revolución” en los regímenes políticos representativos de las repúblicas capitalistas occidentales. Toda persona, mínimamente informada y con elemental cultura política, puede darse cuenta que si se tacha y se excluye la posibilidad teórica y práctica de la “revolución” del debate político y su agenda de discusiones, entonces el marxismo queda automáticamente anulado en su propio ADN. Y eso no fue un invento retórico, forzado por Perry Anderson para ganar la discusión de manera tramposa. Respondía al eje central del pensamiento de Marx que tanto el liberalismo de Bobbio como la socialdemocracia y el eurocomunismo pretendieron esconder debajo de la alfombra, en nombre de “la democracia”, “la libertad” y “la república”.

Recordemos que en Nuestra América, más de medio siglo antes de que se desarrollara esta discusión pública entre Anderson y Bobbio, el peruano José Carlos Mariátegui había identificado en su carácter revolucionario la especificidad propia y el corazón mismo del marxismo en cuanto tal. Por eso escribió: “El marxismo, donde se ha mostrado revolucionario —vale decir, donde ha sido marxismo [énfasis de N.K.]— no ha obedecido nunca a un determinismo pasivo y rígido” (José Carlos Mariátegui (1982): En defensa del marxismo, en J.C.Mariátegui: Obras. La Habana, Casa de las Américas: 157-159. Tomo I).

En su última carta contra Bobbio, refiriéndose a las llamadas democracias representativas y capitalistas occidentales, Perry Anderson remató tomando clara posición sobre una problemática que anduvo flotando en las redes de internet en la reciente discusión cubana. “El ordenamiento jurídico”, señaló Anderson, “representa el resultado de una relación entre fuerzas sociales que ha implicado diferentes combinaciones de fuerza predominante y de un consenso electoral concomitante o sucesivo” (Perry Anderson: “Carta a Norberto Bobbio” del 17/5/1989. En Norberto Bobbio-Perry Anderson: “Epistolario”. Reproducido en El cielo por asalto Nº2, Año 1, Buenos Aires, otoño 1991: 96). A diferencia del fetichismo jurídico defendido por Bobbio, donde la ley emergería, incontaminada y equidistante, a partir de “un contrato” (siguiendo puntualmente un modelo contractualista), para Perry Anderson el ordenamiento jurídico y la constitución de cualquier sociedad contemporánea, serían el resultado de un enfrentamiento entre fuerzas sociales, es decir, de la combinación de coerción y de consenso. En lenguaje más sencillo. La ley no constituiría un punto de partida “sagrado” ni un axioma apriorístico concebido como el demiurgo creador de la sociedad, sino… un resultado de luchas entre fuerzas sociales.

Bobbio no pudo contestar. A partir de allí, en la polémica se llamó a silencio. Nadie le faltó el respeto con linchamientos mediáticos (más bien todo lo contrario). Nadie lo amenazaba. Nadie lo perseguía. Nadie lo acusaba. Nadie lo vigilaba. Publicaba lo que quería y le venía en ganas en cualquier lugar del mundo. No se podía victimizar como otros personajes más cercanos. Simplemente se quedó con la boca abierta y la máquina de escribir detenida, sin respuesta.

Era relativamente fácil demonizar al marxismo desde la contrainsurgencia y su gigantesco aparato de propaganda, guerra psicológica y manipulación de la opinión pública; becas, subsidios, “pasantías académicas”, viajecitos y muchas otras formas de cooptación intelectual. Y con la complicidad de la Academia. Mucho más difícil fue sostener el debate teórico de fondo. Porque si los “maestros” mundiales del liberalismo republicano no pudieron más que balbucear, desorientados los ojos y la mirada perdida, sin poder articular una respuesta sólida y una argumentación contundente, ¿qué les queda a sus epígonos y ventrílocuos (vergonzantes) que reciclan y presentan en bandejas relucientes comidas viejas, varias veces recalentadas?

Pero la polémica entre la tradición marxista revolucionaria y el liberalismo “republicano” continuó. Lo sepan o no los campeones propagandísticos de la “democracia sin apellido” o los eurocomunistas españoles, neokantianos, “ilustrados” y cada día más parecidos al PSOE.

El turno le tocó entonces a una pensadora revolucionaria marxista de renombre mundial que dio clases durante décadas en Estados Unidos y también en Canadá, además de formar parte del staff más prestigioso de la New Left Review [revista Nueva Izquierda, de Inglaterra]. Ellen Meiksins Wood. Insospechada de constituir “una fanática y recalcitrante stalinista”, una primitiva representante de los dinosaurios dogmáticos o un agente secreto de la seguridad cubana. No. La profesora Ellen Meiksins Wood forma parte de los cerebros más refinados y selectos de la intelectualidad anglosajona.

Atención. No una integrante de la Fundación Ford ni una empleada a sueldo de George Soros, sino una compañera de ideas y militancia política de Paul Sweezy y Harry Magdoff, de Ralph Milliband, Perry Anderson y Leo Panitch.

Tomando al toro por sus cuernos y hundiendo el dedo en lo más doloroso de la llaga, Meiksins Wood se puso a discutir sobre la presunta panacea capitalista occidental de la “democracia representativa”, en plena década de los años ’90 (después que el triste perestroiko Gorbachov se hincaba de rodillas ante Ronald Reagan y Margaret Thatcher; una vez que el anciano eurocomunismo eliminaba definitivamente la bandera roja de sus símbolos políticos y la socialdemocracia europea ingresaba alegremente en la OTAN, supuesta garantía del pluralismo y “la civilización ilustrada”. Cuando Jürgen Habermas celebraba las guerras neocoloniales del imperialismo occidentalista en nombre de “la razón comunicativa”; mientras Nolte y Furet relativizaban el genocidio nazi y “los nuevos filósofos” franceses aplaudían las masacres sionistas contra el pueblo palestino. En ese instante, Ludolfo Paramio, extasiado, miraba las nubes, desde el estado español).

En ese preciso momento, en ese contexto tan difícil y especial, esta valiente intelectual revolucionaria llamó públicamente la atención y extendió críticamente un manto de sospechas sobre aquello que Bobbio y sus amigos venían predicando desde mucho tiempo atrás. Sus interrogaciones se volvían por demás inquietantes: ¿Es realmente democrática la llamada “democracia norteamericana”? ¿Quién define lo que significa “democracia”? ¿Tiene acaso nombre, apellido y sobrenombre la democracia o es un tipo de procedimiento meramente formal e instrumental sin determinaciones sociales, ajena a la lucha de clases, la geopolítica y las relaciones de fuerza?

Sus respuestas son demasiado extensas y detalladas como para citarlas completas. Remitimos a su obra, en particular a su capítulo “La redefinición estadounidense de la democracia”, uno de los más audaces y corrosivos. Sintetizando su aguda, punzante y abrumadoramente erudita exposición, Ellen Meiksins Wood sostiene que el Estado norteamericano y sus ideólogos han redefinido “la democracia” con una clara función oligárquica, elitista, clasista y anti popular (por no hablar del racismo y la misoginia). El carácter “representativo” de la democracia capitalista tiene por función interponer “un filtro” (sic) entre la voluntad y el poder popular, por un lado, y las elites propietarias del gran capital, por el otro. La representatividad de la democracia capitalista (burguesa) no aspira a fortalecer el poder de la multitud gobernada, sino a diluirlo hasta el infinito en beneficio de una minoría plutocrática, propietaria de las grandes empresas capitalistas. De su extensa exposición, seleccionamos un párrafo minimalista altamente significativo: “Fueron los vencedores antidemocráticos en los Estados Unidos los que dieron al mundo moderno su definición de democracia, una definición en la que la dilución de poder popular es un ingrediente esencial […] El experimento estadounidense ha dejado este legado universal” (Ellen Meiksins Wood [1995] (2000): La renovación del materialismo histórico. Democracia contra capitalismo. México, Siglo XXI: 250).

¿Una heroína sola y aislada contra el mundo? De ninguna manera.

El persistente ataque contra el marxismo, el socialismo y el comunismo, también fue cuestionado por Georges Labica en Francia y por un compatriota de Bobbio, el filósofo italiano Doménico Losurdo. Este último demostró, con una biblioteca descomunal en la espalda, que el liberalismo no sólo no defendió “la libertad negativa” (como le gustaba repetir a Isaiah Berlin) ni la “Sociedad Abierta” (según el slogan de la guerra fría de Popper, repetido más tarde por Soros) sino que fue cómplice del extremo opuesto más radical de la libertad humana que cualquier persona se puede imaginar: la esclavitud. La compra-venta de personas como si fueran cosas.

Para demostrarlo, Doménico Losurdo nos invita a recorrer los estantes de una biblioteca interminable y una cantidad de bibliografía inabarcable. Pero, de esa inmensa masa documental, elegimos quedarnos con “un clásico”, profundamente nuestro: Simón Bolívar. Haciendo gala de una ruptura encomiable con la mentalidad y los hábitos convencionales en los pensadores de la academia euro-occidentalista, Losurdo reconstruye la trayectoria de Simón Bolívar y demuestra cómo en sus escritos la defensa de la libertad se entrecruza con la revolución social anti-esclavista de Haití, por oposición al liberalismo estadounidense donde “la libertad” del liberalismo convive tranquilamente y sin ningún cargo de conciencia ni problema con “la república esclavista” (Doménico Losurdo (2005): Contra-historia del liberalismo. Madrid, El Viejo Topo: 153-154).

Sirva este pequeñísimo recorrido de historia intelectual (que podría profundizarse hasta el infinito, pero no es éste el lugar) para volver observable que “los grandes descubrimientos ultra novedosos” que pretenden, Soros y Ebert mediante, introducirse con fórceps en los debates cubanos, ni son tan novedosos ni son tan nuevos o inéditos. Más bien todo lo contrario.

Y si algún académico madrileño pretende legitimar desde una capital de Europa occidental esta ensalada con un condimento prestigioso simplemente por su marca de origen, la ensalada sigue siendo ensalada y el condimento continúa teniendo un gusto desabrido. Porque mezclar a Marx con la Ilustración de Kant tampoco resulta algo nuevo. Ya lo intentó hacer, con mucha más erudición y calidad, el abuelo del reformismo, Eduard Bernstein, en su clásico [1899] 1982: Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia (México, Siglo XXI). Si vamos a estudiar y a profundizar en el reformismo, acudamos a las fuentes de calidad y erudición, no a las copias piratas y repeticiones en diferido presentadas como “estrenos de avant première”.

Pero incluso en esta curiosa combinación apelamos una vez más a la historia intelectual. Porque en Nuestra América se han producido obras mucho más elaboradas, refinadas y sugerentes —aunque discrepemos con ellas— como la que produjo nuestro entrañable amigo y compañero el comunista brasilero Carlos Nelson Coutinho, quien ya en 1980, ¡hace 40 años!, había teorizado, siguiendo fielmente el derrotero del eurocomunismo italiano, sobre “la democracia como valor universal” (Carlos Nelson Coutinho [1980] (2000): Contra a corrente. Ensaios sobre democracia e socialismo [Contra la corriente. Ensayos sobre democracia y socialismo]. São Paulo, Cortez Editora: 21-29). A Coutinho, al ser profundamente gramsciano y lukacsiano, jamás se le ocurrió desligar la cuestión de la democratización del socialismo, de las relaciones de fuerza entre las clases. Para él, incluso un ferviente admirador en aquella época (1980) del eurocomunismo italiano, la democracia siempre tenía nombre y apellido. Un abismo teórico y político frente a planteos mucho más primitivos, simplotes y rudimentarios, como hemos visto circular por las redes de internet en las recientes discusiones de Cuba (fines del año 2020).

Batalla prolongada, en consecuencia, entre la hegemonía socialista y la contrahegemonía en la cual, hasta ahora, el imperialismo y sus ideólogos criollos siguen mordiendo el polvo, mal que les pese.

Por eso las instituciones de la “sociedad civil” cubana que van creando artificialmente… se disuelven en corto tiempo, cambian repentinamente de nombre, se visten y se desvisten con demasiada urgencia y elaboran trabajos de apuro y para la ocasión. Una escena más bien lastimosa y, por si no alcanzara, repleta de gestos vergonzantes. Porque un día nos escriben con entusiasmo: “¡la «Open Society Foundation» apoya siempre movimientos progresistas!” … y al día siguiente, después de recibir una respuesta con citas precisas de los libros redactados por el mismo Soros (profundamente macartistas), vuelven a escribirnos, sin rubor: “¡Yo no tengo nada que ver con Soros!”. ¿Pero en qué quedamos? Demasiada liviandad, incluso en tiempos de posmodernidad y amor líquido.

Este libro que presentamos constituye, entonces, un microscópico granito de arena en la lucha, renovada, por la hegemonía socialista y en defensa de la revolución cubana. Escrito de forma voluntaria (léase GRATUITA y por convicción propia), sin los subsidios “altruistas” de las fundaciones de Soros, Ford o la Ebert ni mediante la zanahoria de las promesas de alguna “pasantía académica” para pasear por la capital del imperio del mundo o las renombradas ciudades europeas. Sin la ansiedad banal de tomarse una fotografía en algún lugar prestigioso de la vieja Europa para luego publicarla en las redes y mostrarse como un “winner”.

Hablemos claro: sin visa norteamericana en el bolsillo.

¿Se entiende?

El segundo gran problema que atraviesa todos los escritos de este pequeño volumen es la teoría del imperialismo. (2)

Dejando a un lado el desarme moral —como lo denominaba el teórico de la guerra Karl von Clausewitz— de quienes rifaron alegremente sus trayectorias político culturales previas, abonadas con un trabajo de décadas, ensuciándose las manos con dinerillos del Imperio (lo reconozcan o no, posen de “ofendidos” o no, da igual, allí están los sitios públicos de internet donde las fundaciones norteamericanas reconocen abiertamente que pusieron dinero para crear instituciones que trabajen por “la transición” —cambio de régimen político— en Cuba), sólo dando por finiquitada la teoría del imperialismo se pudo dar esos pasos en falso.

¿Que la teoría del imperialismo está demodé? ¿Que Toni Negri ya la dejó atrás? ¿Que Nigel Harris, Bill Warren y todos los ensayistas anti-dependentistas ya la dieron por muerta? Bueno… cada uno hace lo que puede.

Nosotros consideramos que el imperialismo sigue existiendo. Y como ha ingresado en su fase de ocaso crepuscular, se ha tornado más agresivo que nunca. Alcanzaría con mirar, de vez en cuando, el noticiero y enterarse de los bombardeos en el norte de África y medio Oriente, las invasiones en Asia, las bases militares extraterritoriales (y los asesinatos selectivos en Colombia, por ejemplo), los golpes de estado y las vejaciones a pueblos sometidos (en particular a las mujeres indígenas, como en el golpe de estado de Bolivia de 2019 o compañeras afrodescendientes, como en Brasil).

Ahora bien. Dejando al costado la evidencia empírica y cotidiana (que en el caso cubano se palpa diariamente con el criminal bloqueo, ya sexagenario) en el campo de las ciencias sociales la teoría del imperialismo sigue estando en el centro de la agenda.

¿Que eso quedó allá lejos, recluido en tiempos de Hobson, Hilferding, Rosa Luxemburg, Bujarin y Lenin? No lo creo. Hoy en día proliferan las discusiones sobre el concepto teórico de “superexplotación” (en las obras de Jaime Osorio, Adrián Sotelo, Claudio Katz, Andy Higginbottom, etc.), ya no reducido a los países dependientes, sino extendido también a los países imperialistas.

David Harvey publicó su célebre trabajo sobre el imperialismo hace pocos años, reactualizando la herencia de Rosa Luxemburg con datos actuales.

Y por si ello no alcanzara, la Monthly Review de los mismos Estados Unidos, publicó en 2016 una obra fundamental sobre El imperialismo del siglo XXI del autor inglés John Smith, quien actualiza esta teoría siguiendo la metodología de El Capital de Marx y la obra de Lenin, pero atendiendo a las cadenas productivas globales de teléfonos celulares inteligentes, computadoras de última generación y otras mercancías de nuestro mundo actual. Por lo tanto, el imperialismo sigue existiendo, en la vida real y también en el mundo de las investigaciones de las ciencias sociales teóricas. Sólo al precio de desconocerlo, alguien puede trastabillar para terminar resbalándose por la pendiente ruinosa de una “socialdemocracia republicana”, mal digerida, que se parece demasiado al social-liberalismo de antaño, oxidado y apolillado.

El tercer problema que recorre como un hilo rojo estos papeles polémicos es una actualización de la teoría de la contrainsurgencia.

Desde las viejas doctrinas nazis de “noche y niebla”; las francesas de los “Escuadrones de la muerte” y los campos de tortura masivos, empleados por los franceses en Indochina, primero, y luego en Argelia; pasando por la Doctrina de la Seguridad Nacional (DSN) que Estados Unidos aplicó en el cono sur con su Plan Cóndor y las Escuelas de contrainsurgencia “clásica” en Panamá y La Florida, llegamos a la nueva contrainsurgencia del siglo XXI.

Analizada críticamente desde Nuestra América por Gilberto López y Rivas, tomando como base manuales de ciencias sociales empleados por las Fuerzas Armadas norteamericanas, la nueva contrainsurgencia es teorizada por varios personajes como Steve Bannon o el tristemente célebre Gene Sharp, el renombrado estratega de los “golpes blandos”, “revoluciones de colores” y el “soft power”.

El imperialismo norteamericano ha combinado ambas doctrinas en el continente americano. Para sofocar y aplastar la revolución cubana ha recurrido desde la colocación de explosivos en aviones civiles, bombas en hoteles y el tenebroso recurso genocida de la desaparición de funcionarios de embajadas cubanas en otros países (como los cubanos desaparecidos en Argentina), hasta la contrainsurgencias “soft” y el “poder blando e inteligente”. Desde las épocas de la triste “radio Martí” emitida desde Miami hasta la compra y el soborno de desertores de la revolución.

Con la articulación de este doble accionar no inventa nada. Hace ya medio milenio que Nicolás Maquiavelo, reconocido florentino fundador de la ciencia política moderna, recomendaba combinar “el león” (la violencia extrema y ejercicio de la coerción) con “la zorra” (el consenso y la persuasión).

En el caso específico de la revolución cubana, aceptar la manzana envenenada del “diálogo” asimétrico entre una gran potencia imperialista (en su fase crepuscular, más agresiva que nunca) y una pequeña isla marcada por su revolución socialista de liberación nacional, tercermundista, del Sur Global, sometida a seis décadas de bloqueos, “períodos especiales” y falta de acompañamiento de otras revoluciones socialistas a escala continental, presupone aceptar el caballo de Troya ya empleado por perestroikos en la Europa del este y otras experiencias bochornosas similares.

Normalizar relaciones diplomáticas, comerciales y políticas sería, desde ya, lo más racional y esperable del mundo. Pero eso no implica bajo ningún concepto aceptar la agenda de problemas, los requisitos establecidos y los términos impuestos por la gran potencia del Norte. Por ejemplo: ¿por qué para establecer relaciones diplomáticas normales se le exige “democracia” (¡comillas, por favor!) a la revolución cubana, cuando cuenta con un gobierno elegido por voto mayoritario de su población, mientras se mantiene un silencio cómplice frente a los desvaríos extremistas de quienes toman por asalto el Capitolio norteamericano, desfilan armados por las calles de Washington, ostentando símbolos neonazis y neofascistas, siempre supremacistas, que en cualquier sociedad civilizada serían automáticamente puestos fuera de la ley y enviados a prisión?

Hasta donde tenemos noticias, la autodenominada “disidencia cubana”, no ya la extremista y terrorista de Miami sino incluso la que posa de “socialdemócrata” y “republicana” no ha escrito medio renglón condenando la furia neofascista de Washington. ¿Una casualidad? Si escriben en contra de sus altruistas mecenas… ¿se acaba el oportuno subsidio? ¿Se termina la beca? ¿Se cancela toda posibilidad de “pasantía académica”? Preguntas incómodas que los supuestos “dialoguistas” y “republicanos” eluden con una picardía bastante torpe y carente de la más mínima honestidad intelectual. ¿Preguntar por el dinero recibido, la visa pagada, los billetes de avión, los hoteles, las comidas, los paseos y todas las prebendas incluidas, implica “asesinato de reputación” o ejercer un mínimo de honestidad intelectual a la hora de conversar?

Esta última interrogación nos lleva a la motivación de estos textos.

Habiendo enumerado tres de los principales problemas aquí tratados (la hegemonía, el imperialismo y la contrainsurgencia), no podemos ni queremos concluir esta escueta presentación escondiendo nuestra subjetividad.

Como enseñaba el maestro León Rozitchner (filósofo argentino que supiera dar clases en la Universidad de la Habana en los años ’60, que publicara en la revista Pensamiento crítico, que fuera incluido en el film “Memorias del subdesarrollo” de Tomás Gutiérrez Alea durante nada menos que cinco minutos), nuestro pensamiento, nuestra escritura y nuestra práctica constituyen “un marxismo con historia y con sujeto”. Así formulaba su conocida expresión, utilizada en su trabajo célebre “La izquierda sin sujeto”. Siguiendo sus enseñanzas, no renunciamos ni escondemos nuestra subjetividad, nuestros sentimientos, nuestros afectos, nuestros valores. Lejos de nosotros la falsa “neutralidad valorativa” de Max Weber, la “ausencia de ideología” de la familia (neo)positivista y el tramposo “profesionalismo equidistante” de la prensa estadounidense.

Nosotros escribimos estas líneas desde la solidaridad y con indignación.

Somos solidarios con la revolución cubana porque ella, su pueblo, sus militantes y sus varias generaciones han brindado enorme generosidad con todos los pueblos del mundo, especialmente con mi país, Argentina. No sólo porque han abierto sus escuelas de medicina a cantidad enormes de jóvenes humildes que allí se formaron. Además de eso (lo más conocido), no nos olvidamos que en tierras argentinas cayeron luchando por nuestra revolución continental Hermes Peña (escolta personal del Che y combatiente del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) de Jorge Ricardo Masetti) y entregaron su vida varios revolucionarios cubanos. Tampoco podemos olvidar la enorme solidaridad con el movimiento insurgente argentino (en todas sus tendencias) brindada por la revolución cubana en los mejores años de la rebelión popular argentina. Y, por supuesto, no queremos tampoco dejar pasar como algo anecdótico a los funcionarios de la embajada cubana en Argentina secuestrados y desaparecidos durante la feroz dictadura genocida del general Videla y el almirante Massera. Cuba siempre le dio una mano al pueblo argentino. Es hora de devolverla. Porque el futuro de la revolución cubana nos toca el cuerpo y nos afecta muy de cerca.

Pero no escribimos sólo por solidaridad. Confesamos que cuando vimos circular textos y manifiestos manipuladores, en el momento preciso que se postulaba para el Premio Nobel a la brigada médica internacionalista cubana, sentimos profunda indignación.

Sobre todo cuando algunos de los autores de dichos manifiestos eran viejos amigos nuestros. Nos dolió en el alma. Nos partió el corazón. Y todavía estamos intentando “masticar” y reflexionar las razones que llevaron a gente valiosa y querible por ese camino tan lleno de olores malolientes, vinculados a la contrainsurgencia “soft”. No son sospechas paranoicas. Las páginas oficiales de las fundaciones y ONG declaran, públicamente y al acceso de quien quiera informarse, que han destinado dinero y han financiado estas movidas “cubanas”.

En el momento preciso y en el lugar preciso. A confesión de parte, relevo de pruebas. Las instituciones imperiales tienen tanta mala fe que incluso les han sacado ellos mismos fotografías y las publican con no poca perversión en la web para que no queden dudas de los vínculos de esta exótica “socialdemocracia republicana” con los gurúes y financistas más anticomunistas y ramplones.

Dejo en manos de Sigmund Freud la exploración de las razones profundas que han generado semejante altanería y exaltación del egocentrismo (pacientemente cultivado por la contrainsurgencia, que trabaja al detalle con cada personalidad singular a ser manipulada y/o cooptada, conociendo sus “debilidades” particulares y su irrepetible “talón de Aquiles” personal) en gente que luego se vanagloria en las redes de haber logrado “ser alguien” a los ojos del amo imperial.

Cuando en realidad el imperio, con la trampa de la supuesta “consagración”, utiliza y desecha, como material descartable, sin mayores escrúpulos. Así lo ha hecho toda la vida.

Corriendo a un costado la reflexión que el viejo Sigmund Freud nos podría aportar, me quedo con algo más simple y al alcance de la mano. Pienso sobre el enorme desagradecimiento de quienes se formaron de manera gratuita en la escuela primaria cubana…, de manera gratuita en el colegio secundario cubano…, de manera gratuita en la universidad… y cuando llega el momento de “devolverle a la sociedad”, en este caso, a la revolución cubana, todo el capital simbólico y los saberes que éstas le proporcionaron, insisto: de manera gratuita; privilegian en cambio el cultivo de su agigantado ego, su “prestigio” académico y personal, sus efímeros y superficiales cinco minutos de fama, para así “aprovechar el momento”, elegir la beca extranjera, la “pasantía académica” que viene, acompañada de caricias seductoras del poder.

¡Qué distancia enorme con el joven cubano Hermes Peña [1938-1964], que luchó primero en Cuba junto al Che Guevara y luego combatió de forma anónima en la provincia argentina de Salta contra las fuerzas represivas del Estado argentino y sus maestros de la contrainsurgencia francesa y yanqui! Sin becas, sin financiamiento, sin visa norteamericana. Sencillamente por la revolución socialista latinoamericana y mundial.

Ojalá estas líneas, este libro y estos materiales contribuyan a formular preguntas en el mundo de la cultura y las ciencias sociales. Ojalá sirvan para poner en discusión el mainstream académico y la agenda política que nos quiere imponer de forma prepotente el imperio. Ojalá puedan contribuir en una nueva generación a mantener y aumentar aún más la llama de la rebeldía antiimperialista y anticapitalista que nos enseñaron Martí, Mella, Martínez Villena, Raúl Roa y Guiteras; Haydée Santamaría y Celia Sánchez; el Che Guevara, Camilo, Raúl y Fidel Castro.

Buenos Aires, 12 de marzo de 2021

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El aspirante a Guaidó cubano.

El aspirante a Guaidó cubano. Por Volker Hermsdorf

Por Volker Hermsdorf

El opositor cubano al sistema, Yunior García Aguilera, ha anunciado una «alianza estratégica» de las fuerzas opositoras de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Esta «alianza» de activistas «enfrentados a la misma dictadura» podría ayudar a «cambiar la realidad en Cuba», declaró en un reportaje publicado por la agencia de noticias Europa Press el sábado (1). Tras reunirse con representantes del partido fascista español Vox y del Partido Popular (PP) posfranquista, el cofundador de la plataforma «Archipiélago», que aterrizó en Madrid el 18 de noviembre, también se reunió a finales de la semana pasada con el político opositor de derecha Leopoldo López, huido de la justicia venezolana a España hace un año.

La conexión con López, responsable de numerosas muertes en retenes, las llamadas guarimbas, en Venezuela en 2014, permitiría «entender mejor la obra» que García «quería montar en Cuba», comentó el domingo el portal cubano Cubadebate (2). López fue condenado a casi 14 años de prisión en 2015 por incitación a la violencia. Tras escapar de su arresto domiciliario y participar en un intento fallido de golpe de Estado en abril de 2019, desapareció ilegalmente del país en octubre del año pasado en una operación de camuflaje con el apoyo de la embajada española. Desde entonces, él y su padre, Leopoldo López Gil, eurodiputado del PP, han presionado para que la UE endurezca las sanciones contra Venezuela.

La salida de García también fue organizada por diplomáticos españoles. El hasta ahora desconocido dramaturgo ha estado cada vez más presente en los medios de comunicación occidentales en las últimas semanas como el «principal iniciador de las nuevas protestas masivas» en Cuba. Cuando las «manifestaciones a nivel nacional» anunciadas para el 15 de noviembre no se celebraron por falta de participación, García se marchó a España un día después para – como dijo – «reunir nuevas fuerzas». Las fotos que documentan al presunto opositor perseguido por el sistema caminando sin obstáculos con una gran maleta con ruedas por la Terminal 3 del aeropuerto «José Martí» de La Habana desmintieron las falsas informaciones de que García estaba bajo «arresto domiciliario» (3).

Tras su llegada a Madrid, la nueva estrella de la disidencia fue recibido por políticos de Vox y del PP, entre otros. En septiembre, y antes en julio, ambos partidos habían presionado para que se rompiera el diálogo entre Bruselas y Cuba y habían exigido sanciones contra la república isleña socialista. Las mociones correspondientes habían sido formuladas por López Gil, entre otros.

El sábado, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, también rechazó categóricamente un diálogo con el gobierno cubano. «En todas las ocasiones, el régimen desperdició la oportunidad de diálogo,  redoblando una ideología en quiebra y un sistema económico fallido que no puede satisfacer las necesidades básicas de los cubanos», dijo el canal de propaganda estatal estadounidense «Radio y TV Martí» citando a Blinken en un comunicado (4).

Al igual que Juan Guaidó, que se nombró a sí mismo presidente interino de Venezuela con el apoyo de Washington, García amenaza con convertirse en un peón tragicómico de los estrategas estadounidenses. Y al igual que Guaidó, juzga mal su papel. En Cuba se sentía «como un judío en la Alemania nazi», explicaba en una entrevista al diario español «El Mundo» el 18 de noviembre (5). Sin embargo, volvería allí para «cumplir su misión», según citó la agencia de noticias «Reuters» (6) el mismo día. García reveló el sábado al diario digital español «The Objective» (7) que su objetivo no era «pasar a la historia, conseguir una calle o una estatua de mármol en un parque, sino cambiar las cosas».

(1): https://www.europapress.es/internacional/noticia-yunior-garcia-plantea-alianza-opositores-cuba-venezuela-nicaragua-porque-encaran-misma-dictadura-20211127090451.html

(2): http://www.cubadebate.cu/noticias/2021/11/28/el-golpismo-los-cria-y-madrid-los-junta/

(3): http://www.cubadebate.cu/noticias/2021/11/17/el-epilogo-del-show-yunior-finalmente-marcha-como-turista-a-madrid/comentarios/pagina-5/

(4): https://www.radiotelevisionmarti.com/a/eeuu-recuerda-primer-aniversario-del-27n-/308082.html

(5): https://www.elmundo.es/internacional/2021/11/18/619667f1fdddffc9aa8b45ab.html

(6): https://www.reuters.com/world/americas/missing-cuban-protest-leader-yunior-garcia-lands-madrid-2021-11-17/

(7): https://theobjective.com/internacional/2021-11-27/yunior-garcia-alianza-opositores/