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El VII Congreso y la democracia en Cuba

Por Omar Pérez Salomón

El VII Congreso y la democracia en Cuba. Por  Omar Pérez Salomón

 

El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba concluido el pasado 19 de abril, día histórico para Cuba y América Latina, ha representado un verdadero ejercicio de democracia socialista, muy diferente de la democracia burguesa que solo se acuerda del pueblo en época de elecciones y responde a los intereses de los poderes económicos. 

En realidad el VII Congreso comenzó a principio del año 2015 con las asambleas de balance municipales, donde miles de militantes y el pueblo en general conocieron y opinaron acerca de los asuntos que se debatieron, y participaron en la implementación de los acuerdos de esos eventos. De la misma manera se efectuaron las asambleas de balance del Partido a nivel provincial a finales del propio año. Una característica de este proceso fue que la propuesta de informe de balance se analizó en los centros laborales y en las organizaciones de masas donde se aportaron valiosas ideas y propuestas. Los medios de comunicación locales y provinciales informaron detalladamente acerca de los criterios expuestos por los trabajadores y el pueblo, los resultados alcanzados y los problemas presentes en cada lugar.

Las resoluciones de las 4 comisiones que analizaron los documentos del Congreso tuvieron en cuenta los planteamientos de delegados e invitados de diferentes territorios y estrato social. Muchos de ellos forman parte de nuestra Sociedad Civil Socialista,  que integran las organizaciones de masas, sociales, asociaciones, fundaciones y otras diversas formas asociativas sin ánimo de lucro, en las cuales se unen de manera libre, personas naturales y jurídicas, bienes y voluntades, con el propósito de contribuir al proceso de desarrollo de la sociedad socialista cubana.

En una misma tribuna participaron obreros, médicos, educadores, intelectuales, trabajadores por cuenta propia, ministros, dirigentes empresariales y representantes de organizaciones no gubernamentales, que realizaron propuestas de modificación acerca del contenido de la definición de la visión de nación, la calidad de la oferta cultural y las opciones según el poder adquisitivo, el papel de los actores de la comunidad en la formación de valores, el enfrentamiento a toda forma de discriminación, los ejes y sectores estratégicos del plan nacional de desarrollo económico y social hasta el 2030, la actualización de los Lineamientos para el período 2016-2021, entre otros temas.

Pero el Congreso no concluyó el 19 de abril. En los próximos meses se desarrollará un debate con los militantes del Partido, de la Juventud Comunista y amplios sectores de la sociedad cubana, de los proyectos aprobados relacionados con la “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” y del “Plan Nacional de desarrollo económico y social hasta 2030: Propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos”, para luego aprobarlos en un pleno del Comité Central, tal y como anunció el Primer Secretario del Partido, General de Ejército, Raúl Castro, en la clausura del evento. En este sentido también expresó:

“Por la gran complejidad de los citados proyectos se hace necesario adoptar todas las medidas requeridas en interés de asegurar, en primer lugar, su comprensión, lo que presupone efectuar una rigurosa preparación previa de quienes conducirán su discusión.

“En un asunto de esta naturaleza es esencial lograr el apoyo consciente de la gran mayoría, para ello es imprescindible escuchar, razonar y tener en cuenta la opinión de la militancia y del pueblo en general”.

El 8 de enero de 1959 en el discurso pronunciado en Ciudad Libertad, a su llegada a La Habana, el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, diría:

“les digo que lo primero que haré siempre, cuando vea en peligro la Revolución, es llamar al pueblo”

Más de 57 años después, el 19 de abril pasado, Raúl sostuvo ese principio cuando expresó:

“Una Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, como la definió el compañero Fidel, con una innegable obra social construida, jamás encontrará solución a sus problemas de espaldas al pueblo, ni con la restauración del capitalismo, que conllevaría a la aplicación de terapias de choque a las capas de la población con menos recursos y destruiría la unidad y la confianza de la mayoría de nuestros ciudadanos en torno a la Revolución y al Partido. En Cuba, reitero una vez más, nadie quedará desamparado”.

Nuestra democracia socialista no es perfecta; pero constituye un modo alternativo al capitalismo, para asegurar y promover una mejor calidad de vida material y espiritual para nuestro pueblo, y fomentar las capacidades productivas, tecnológicas, políticas, sociales y culturales que garanticen el desarrollo sostenible del país

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