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PARA BAILAR LA SAMBA: Antes de abordar la máquina del tiempo, Coubertin (I)

Escrito por  Víctor Joaquín Ortega/Especial para CubaSí

PARA BAILAR LA SAMBA: Antes de abordar la máquina del tiempo, Coubertin (I)

El ritmo tan vivo de la samba nos espera: XXXI Juegos Olímpicos, Río de Janeiro, del 5 al 21 de agosto del presente año.

 

El ritmo tan vivo de la samba nos espera: XXXI Juegos Olímpicos, Río de Janeiro, del 5 al 21 de agosto del presente año. Arribarán alegrías y tristezas, fracasos y hazañas que, como siempre, albergará el mayor clásico deportivo de todas las épocas. Pero antes de abordar la máquina del tiempo para ser testigos de proezas, contiendas, victorias, anécdotas…, sin paso cronológico, quiero conversarles sobre quien revivió la justa.

 

Pierre de Coubertin (París, 1-1-1836; Ginebra, 2-9-1937) rescató el olimpismo del desván de la humanidad y lo renovó, para hacernos más humanos precisamente, al fortalecer la cultura física y del alma (la ética), el respeto mutuo, el amor, aunque el certamen ha sido mancillado y lo es ahora especialmente por los negocios. Algún día Jesús no cederá el látigo para expulsar a los mercaderes de dicho templo. Primero hay que conquistar una sociedad más justa.

 

Lo advirtió aquel barón a pesar de su título de nobleza al ser noble como persona y no estar de espaldas, en medio de su lucha contra los dogmas aristocráticos que herían las lides del músculo, al “… espíritu mercantilista que amenaza con invadir los círculos deportivos… al haberse desarrollado los deportes. En el seno de una sociedad que amenaza con pudrirse hasta la médula a causa de la pasión por el dinero…” Conferencia en la sociedad El Parnaso de Atenas (1894).

 

Jamás fue un santón del amateurismo; sabía que esa pureza extrema permitiría casi únicamente a los pudientes practicar deportes con cierto rigor y asistir a la magna cita. El intelectual hispano Conrado Durántez, uno de los que más dominan el pensamiento coubertiano, lo ha demostrado, especialmente, en su libro Pierre de Coubertin y la filosofía del olimpismo, publicado por El Comité Olímpico Español y la Academia Olímpica Española en 1996.De la obra menciono:

 

¡Otra vez el amateurismo!”, diría en 1910. “Hace ahora dieciséis años que habíamos pretendido ingenuamente acabar con el problema, y he aquí que sigue candente, idéntico e inalcanzable. Los ingleses, sobre todo, se muestran encarnizados al respecto. Trátase en suma de una barrera social de preocupación de casta…Personalmente me ha tenido sin cuidado y hoy he de confesar con franqueza que el asunto jamás me ha apasionado… Para mí el deporte es una religión…, y se me antoja tan pueril relacionar todo esto con el hecho de haber percibido algún dinero, como el proclamar por las buenas que el Sacristán de la Parroquia es necesariamente un incrédulo porque percibe una retribución para asegurar el servicio del santuario…(1)

 

Continúa Durántez: “Por eso cuando Coubertin evalúa el desarrollo e incidencias del Congreso de Praga, su juicio se tornea crítico y severo: “Como número final-dice-se abrió el depósito de cadáveres, y se extrajo de su interior para estudiarla de nuevo, la momia del amateurismo, con su secuela de jornales perdidos, dinero de bolsillo, distinción entre profesor y profesional, consecuencias del contrato entre aficionado y profesional, etc.” (/2).

 

Cuando en septiembre de 1936 a un año de su muerte, Coubertin es entrevistado por un periodista sobre el tema, en relación con el Juramento Olímpico opina: “… Pero dejen en paz a este famoso juramento, del cual soy el progenitor orgulloso y feliz, o ¿queréis que él exija a los atletas participantes en el Estadio Olímpico un amateurismo absoluto, del cual yo soy el primero en reconocer como imposible? Únicamente pido al Juramento una sola cosa: La lealtad deportiva”. (3)

 

No se quedó en esos conceptos: “Durante mucho tiempo, el atletismo, renovado en el siglo XIX, no ha sido más que el pasatiempo de la juventud rica y semiociosa. Nuestro Comité ha luchado más que nadie para hacer de él el placer habitual de los jóvenes de la pequeña burguesía, y ahora debe hacerse completamente accesible al adolescente proletario. Todos los deportes para todos, ésta es la nueva fórmula, de ninguna manera utópica, a cuya realización debemos consagrarnos”. (4).

Añado: como vemos la frase que ahora usamos acá: Deporte para todos, ya lo había dicho Coubertin hace muchísimos años. La que el Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación creo y llegó al corazón del país desde los inicios del organismo: Deporte, derecho del pueblo es la que debemos mantenerse al estar vigente y ser mucho más profunda.

De los siguientes textos del padre del olimpismo moderno se extrajeron los planteamientos enumerados:

 

(1) (2) (4).Memorias olímpicas.

(3) L`Auto.4 de septiembre de 1936.

 

 

 

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