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Los cohetes yanquis contra la casa de Mario

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En medio de uno de esos bombardeos de la dictadura de Batista contra la población civil, Mario Sariol, campesino de la Sierra Maestra, se hallaba en el secadero de café, algo lejos de su bohío. Al regresar a su casa, no había vestigios de su familia. Todo lo encontró arrasado

El revés de las fuerzas revolucionarias en la Huelga del 9 de abril de 1958 envalentonó a la tiranía batistiana. Con la asesoría de la misión militar norteamericana, organizó una ofensiva contra el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, denominado el Plan F-F, cuyo objetivo principal era la captura o muerte de Fidel y la total destrucción de la guerrilla en la zona de operaciones.

Para llevar a cabo dicho plan avanzarían simultáneamente hacia la zona controlada por los rebeldes catorce batallones de combate, siete compañías independientes, una compañía de tanques medianos y ligeros, y una batería de obuses de 75 milímetros, apoyados por la aviación, que garantizaría las misiones de bombardeo, transporte, exploración y comunicaciones. Además la costa sur fue cubierta con un destacamento naval integrado por cinco puestos navales, tres fragatas, tres guardacostas, una barcaza para desembarco de tropas y otras embarcaciones menores. En un principio, de siete mil efectivos constaba la ofensiva batistiana, llegando incluso a diez mil hombres los que participaron directamente en las operaciones contra el Frente No. 1 José Martí.

Desde el 29 de mayo de 1958 las unidades batistianas comenzaron a avanzar desde Buey Arriba, Bartolomé Masó y la costa sur. La defensa elástica del Ejército Rebelde, a base de emboscadas de hostigamiento escalonadas, según la planificación de Fidel, las obligó a una marcha lenta, agotadora y costosa, a pesar de contar con un fuerte apoyo aéreo, cuyo objetivo no solo era bombardear las supuestas posiciones de los guerrilleros, sino a toda comunidad o bohío aislado que existiera en la zona.

Aunque en más de una ocasión Washington, a través de su departamento de Estado, había “mostrado preocupación” por las continuas violaciones a los derechos humanos del régimen batistiano, por otro lado el Pentágono seguía suministrándole asesoría, armas y bombas al ejército y la policía del tirano para combatir la insurrección popular armada.

En medio de uno de esos bombardeos contra la población civil, el 5 de junio de 1958, Mario Sariol, campesino de la zona, se hallaba en el secadero de café, algo lejos de su bohío. Al regresar a su casa, no había vestigios de su familia. Todo lo encontró arrasado. No revisó la vieja mina de manganeso, donde su esposa y cinco hijos se habían refugiado y no se animaban a salir.

Mario fue a ver a Fidel al campamento rebelde. Le mostró fragmentos de metralla y cohetes, en algunos de los cuales podía leerse la inscripción USAF (United States Air Force). La indignación de todos fue incontenible. Ese mismo día, en un mensaje dirigido a Celia Sánchez, el líder de la Revolución expresaría:

Sierra Maestra

Junio 5-58

Celia:

Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero.

Fidel

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