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… y, una vez más, derechos humanos

Por José Luis Alonso Lanza

Hace ya unos días me dejé llevar por ese sentimiento que provoca, para los que la hemos vivido, el peso de la historia[1]. A pesar de que los comentarios no fueron del todo positivos, al menos algunas personas lo discutieron y dejaron sus opiniones.

Para algunos, somos un grupo de mediocres poco originales, y  yo sé que decir que nos aplican un bloqueo, porque entre otras cosas, no cumplimos con los derechos humanos, podrá oírse repetitivo, falta de originalidad, pero es que esa es una verdad. Entonces, vuelvo al punto de partida, que tenemos que hacer: ¿callarnos y sonreír mientras tenemos que hacer malabares para conseguir los medicamentos imprescindibles, de última generación, para atender, por ejemplo, a nuestra población infantil que padece de cáncer?

El Señor Donald Trump en sus declaraciones, horas seguidas a la noticia del fallecimiento de nuestro Invicto Comandante en Jefe (invicto, entre otras razones por haber sobrevivido a 634 intentos de asesinato), ha dicho que Cuba debe dar algo para que los Estados Unidos puedan continuar con las relaciones, y dio a entender claramente que los cubanos debemos buscar el camino, indicación muy clara a un activismo más fuerte sobre lo que en conjunto constituye el criterio de derechos humanos al tipo americano de vida.

Uno de los aspectos más mencionados en todas las críticas hechas al gobierno Revolucionario se tienen en la supuesta inexistencia de una sociedad civil independiente.

Y aunque muchos van a decir que es mentira, que una vez más colocamos humo a forma de camuflaje, en Cuba existen 2 200 organizaciones donde, como es natural, se encuentran tanto sociales y de masas, asociaciones científicas y culturales, artísticas, deportivas, de amistad y solidaridad, fraternales, religiosas, y muchas más, todas funcionando por el artículo No. 7 de la Ley de Asociaciones, algunas de estas, reconocidas y respaldadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU), por lo cual, se han comprobado su amplia membresía y representatividad.

¡Ah!, pero para los EEUU, la sociedad civil, no son los masones cubanos, las diferentes asociaciones de corte religioso, las culturales, en fin, para ellos sociedad civil en Cuba son aque­llos individuos que le hacen el juego a Washing­ton, en su afán de fabricar la oposición, los deno­minados “agentes de cambio” y los mercenarios que buscan dinero y visas para instalarse en ese país.

Al mismo tiempo, bien sabemos y se ha demostrado que Washington y sus aliados son los que se blindan con cercas de acero y bajo una brutal represión policial, confinan a las ONG decenas de kilómetros de donde realizan sus eventos, tales como las reuniones del G-7, OTAN o del Fondo Monetario Internacional.

De acuerdo a las declaraciones del Sr. Trump, presidente electo por la minoría en un voto indirecto, los cubanos vivimos bajo una dictadura brutal de los Castros, pero, ante estas cifras comprobadas por los organismos internaciones pertinentes, ¿qué ha dicho el Sr. Trump?

Y los que me han acusado de falta de originalidad, ¿podrán decir cómo en un país que vive bajo una brutal dictadura la tasa de mortalidad infantil es más baja que en los EEUU, donde solo nos supera Japón? ¿Cómo una brutal dictadura mantiene dentro de sus principios, el derecho a la vida?

Sé que para muchos es llover sobre lo mojado, pero es que uno lo dice y no le creen, uno lo demuestran y siguen diciendo que no, y peor, siguen con la ideíta de brutal dictadura.

Sin embargo, al finalizar el 2013 en Cuba, bajo la brutal dictadura de los Castros, existían funcionado 1 082 centros de cuidado y atención al niño de edad pre – escolar, con 139 878 niños, lo cual beneficia a 129 988 madres. Es que a lo mejor hemos penetrado a la UNICEF, quien ha declarado que: “Cuba es un ejemplo en la protección de la infancia”.

Otro de los aspectos que he tocado anteriormente es la crítica a que en Cuba no se hacen elecciones libres, pero, como bien se encuentra definido, nuestro sistema político es incluyente, democrático y promueve la pluralidad de ideas, y se sustenta en la voluntad del pueblo, y es que se es ciego cuando se quiere, y a pesar de ser una constante, niegan que la pluralidad política de un pueblo no la determinan la cantidad de partidos políticos, sino, el grado de participación y representación. La democracia se basa en la voluntad expresa del pueblo.

Y es que si continúo escribiendo, dirán luego que les estoy lavando el cerebro, y mientras yo demuestro mis verdades, sin originalidad, pero con elementos innegables, los amigos del norte nos siguen dando el pisotón y sus fieles vasallos se molestan porque, sencillamente, no queremos ser pisoteados, porque a pesar de toda la brutal dictadura, todo un pueblo gritó fuerte para que se oyera donde quiera: YO SOY FIDEL, … un hecho producto de la brutal dictadura, ¿verdad?

[1] Babalú Ayé se manifiesta publicado en Razones de Cuba

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