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Mireya Luis, una cubana bien plantada.

descarga (1)  Corría este cronista por los 32 años de edad, cuando una quinceañera llegada de Camagüey, cautivaba a la afición venezolana con su voleibol en los Juegos Panamericanos de Caracas 1983.

¡Imposible imaginar que después sería capitana del equipo Cuba por más de 15 años! Su chispa para conversar y convencer, provoca una inocultable atracción, rasgo imperecedero hoy en su madurez.

Tuve el placer… y el honor, de reportar para este diario toda su carrera deportiva. Les contaré una anécdota sobre Mireya Luis Hernández que muestra ese lugar privilegiado que le han reservado no solo los cubanos.

Los torneos de primavera en China iniciaban la fase competitiva de las nuestras. Una mañana de mayo de 1987, mirando el entrenamiento de las muchachas, preparatorio para una gira, el ya desaparecido profesor Eugenio George me disparó a quemarropa.

—¿Quieres saber quién es Mireya Luis?

—Si usted me lo dice, la recomendación viene de muy cerca, le riposté.

—Mejor lo vives en los partidos por China.

Días después enfilamos hacia Beijing. Los gimnasios son amplísimos y, aun así, miles de personas no alcanzaban entradas para presenciar los encuentros con el equipo anfitrión. Sin reparos, los aficionados abarrotaban la sala para presenciar las prácticas, mañana y tarde, de las caribeñas.

Cada remate de Mireya lo aupaba una algarabía en las gradas, muchos aplaudían o gritaban de pie, era una locura inspiradora para las visitantes. Al término de las sesiones (lo mismo tras los juegos oficiales) dos nutridas hileras de aficionados se agolpaban a ambos lados de la salida para despedir al elenco, con insistencia por acercarse a Mireya.

¡Luisa, Luisa!, tal parecía bautizada por segunda vez. Así la reclamaban sus fans, abalanzándose para tocarla, abrazarla, besarla y requerirle autógrafos. La escena se repitió en cada ciudad, no solo de China, igual ocurría en Japón o en cualquier otro lugar. Eso sí, nunca pude saber por qué en Beijing le decían ¡Luisa!

Por décadas, Cuba ha prestigiado con su labor, dignidad y resultados al área de Norte, Centroamérica y el Caribe (Norceca). Varios han sido los hombres y mujeres destacados en cargos de esa organización, como el finado Andrés Hevia, en un tiempo jefe de reglas y arbitraje.

Recientemente Mireya Luis resultó elegida presidenta de la Asociación Zonal Norte y Central de la Confederación Norceca de voleibol. A su regreso de República Dominicana conversamos de su futuro.

—¿Consideras esta nominación en el momento justo o un tanto atrasada?

—Ocurre justo tras varios años de experiencia trabajando en la Federación Cubana de Voleibol, y trataré de cumplir con la misma entrega que lo hice en la cancha de juego.

—¿En qué medida te hizo madurar como dirigente del deporte el paso por la Comisión de atletas del Comité Olímpico Internacional?

—Pertenecer a la Comisión de Atletas del COI, del 2000 al 2008, me permitió conocer a fondo la estructura y funcionamiento del movimiento olímpico nacional e internacional, así como interpretar y aplicar la Carta Olímpica. Amplié la relación con los comités olímpicos nacionales y las federaciones, pero lo más productivo resultó el vínculo con atletas y entrenadores del planeta en las distintas disciplinas.

«También ha contribuido a forjarme mi experiencia como atleta y capitana de nuestras Morenas del Caribe por más de 15 años, camino iniciado en la EIDE Cerro Pelado, de Camagüey, que continuó con el tránsito centroamericano, panamericano, olímpico y mundial. Fui vicepresidenta por varios años de la Comisión Nacional de Atletas, que se ocupa del deportista y sus familiares como creación del Inder para materializar el pensamiento del Comandante en Jefe Fidel Castro».

—Canadá, Estados Unidos, México, Cuba, Puerto Rico y República Dominicana marcan la calidad en el área de la que eres presidenta. ¿Cómo ayudarás a los países más débiles?

—Es preciso trabajar en la base, superar a entrenadores de los países con menos nivel; en el arbitraje incentivar a los países a organizar eventos, cursos, festivales infantiles; lograr que todas las naciones del área compitan en las copas panamericanas, en clasificatorios de las distintas categorías; involucrar a los organismos deportivos para que mantengan a estos países en la alta competición internacional.

—¿Son suficientes los cuatro boletos para el Grand Prix 2018 que otorgará a Norceca la actual Copa Panamericana de Perú?

—Son suficientes, teniendo en cuenta que la calidad está claramente repartida en el mundo, no me parece adecuado pedir mucho más, nos lo debemos ganar mejorando los resultados, para ello ha crecido el número de eventos en el área organizándose mejor por categorías y edades,  desde el Sub-18  hasta el Sub-23. Para crecer internacionalmente es necesario competir mucho.

—Los aficionados me preguntan si te sentiste incómoda por no haber sido elegida la mejor jugadora del siglo XX en lugar de tu compañera Regla Torres?

—No me sentí incómoda, sino reconocida como las que integramos la familia del voleibol cubano en todas las generaciones. El premio trascendió de lo personal al reconocimiento de una obra colectiva que tuvo en Eugenio George y en nuestro sistema social a sus principales artífices. Además, fui de las primeras en felicitar a Regla, pues la creí merecedora de esta distinción. Y sobre Eugenio, si te digo que lo recuerdo no sería justa, para mi está presente siempre como padre, entrenador, amigo. Gracias a su maestría y dedicación he podido llegar al día de hoy.

Por: Granma.

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