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Más violaciones a los derechos humanos en Estados Unidos.

Por Arthur González.

La Organización No Gubernamental Archivo de Violencia con Armas, afirma que en lo que va del año 2021, en los Estados Unidos se registraron 163 eventos de este tipo, casi el doble de los 94 casos acontecidos durante el mismo período en el 2020, pero esta realidad que golpea al pueblo norteamericano, no parece preocupar al Departamento de Estado yanqui, que solo acusa a otros países, especialmente a los que no aceptan someterse a ellos.

Esos actos no son considerados violaciones de los derechos humanos, a pesar de que la policía yanqui tiene licencia para matar, en vez de detener a quienes cometen actos delictivos, como si aún estuvieran en la época de los cowboys del siglo XIX.

El suceso más reciente de muertes por armas de fuego, ocurrió el 1ro de mayo en Wisconsin, Estados Unidos, donde un hombre armado atacó a otro en un restaurante del Casino del Hotel Radisson, cerca de Green Bay, en el condado Brown, situación usual en ese país que se auto proclama “el paladín de los derechos humanos”.

Al acudir la policía, en vez de intentar detener al autor del hecho, uno de los agentes lo mató de un disparo, pero lo peor fue la respuesta que le dio a la prensa el teniente Kevin Pawlak, de la policía de la localidad: “Está muerto ya no hay amenaza contra el público”.

Esa es la forma de pensar de quienes están acostumbrados a violar los derechos de las personas, porque para ellos la vida humana no importa, como sucedió en el caso de George Floyd.

El drama que vive el pueblo de Estados Unidos por esos tiroteos, está basado en la libertad de ventas de armas, negocio muy jugoso que aporta miles de dólares a las campañas electorales de gobernadores, senadores y representantes al Congreso.

Entre los hechos ocurridos este año se destacan el asesinato de Andrew Brown, por un policía en el estado de Carolina del Norte, calificado como una ejecución extrajudicial y el de la adolescente Ma’Khia Bryant, de 16 años, a manos de otro policía en Columbus, Ohio.

Ante estos crímenes Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos,no expresa su solidaridad con los familiares, ni emite condenas contra las autoridades yanquis, como hace contra Cuba, con su apoyo al contrarrevolucionario Luis Manuel Otero Alcántara, financiado e instruido por la CIA, a través de organizaciones pantallas como la NED y otras similares.

El pueblo cubano se solidariza con las familias negras que pierden a sus hijos a manos de policías racistas, quienes no son condenados por sus crímenes, y los negros estadounidenses merecen ser tratado con dignidad y respeto.

Hipócrita el gobierno yanqui que declara:

Estamos sumamente preocupados por el bienestar del activista cubano Luis Manuel Otero Alcántara e instamos al gobierno cubano a tomar medidas inmediatas para proteger su vida y su salud”, pero permite que sus agentes policiales repriman y asesinen a los ciudadanos, a la vez que paga e instruye a negros cubanos para que ejecuten acciones provocativas contra la Revolución cubana, táctica subversiva para dividir a la sociedad.

Idéntica actitud de falsedad y sumisión a los yanquis, fue adoptada por María Arena, presidenta de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, al sumarse a la campaña anticubana fabricada por Washington, sobre el caso de Otero Alcántara, a pesar de contar con antecedentes suficientes que le permiten identificar que es parte de un show mediático, para obligar al Parlamento Europeo a romper el Acuerdo Comercial con Cuba.

Sin embargo, ni una sola palabra para condenar a Estados Unidos por sus crímenes contra ciudadanos como Floyd, Andrew Brown y Ma’Khia Bryant, que sí conforman probadamente violaciones a los derechos humanos, desvergüenza que mancha la credibilidad de esa funcionaria y del propio Parlamento Europeo.

¿Se olvidaron esos “preocupados” que Cuba no le aplicó la pena de muerte al terrorista salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León, autor de las explosiones en cinco hoteles y un restaurante de La Habana, donde murió el turista italiano Fabio D´Cellmo, financiado e instruido por el terrorista Luis Posada Carriles, residente en Miami y protegido por el FBI y la CIA?

Cuba no mancha su historia con un mercenario de 7ma categoría, así que basta de esa propaganda vieja y gastada.

Ahora, cuando el personal médico del hospital Calixto García, demuestra la falsedad de la inventada huelga de hambre, veremos que dicen los delegados de los partidos de derecha del Parlamento, que se hicieron eco de las mentiras made in USA, como hicieron años atrás con los casos de Martha Beatriz Roque y Guillermo Fariñas.

Probablemente terminen entregándole al “huelguista moribundo”, el Premio Andrei Sajarov, para que disfrute de 50 mil euros, como pago a su ridículo espectáculo anticubano, situación acostumbrada por esos parlamentarios en sus ataques a la victoriosa Revolución.

Los que dirigen a los contrarrevolucionarios deben estudiar a José Martí, para no seguir haciendo el ridículo, y recordar cuando aseguró:

“Un drama debe poseer forma y sobriedad”

Tomado de El Heraldo Cubano

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