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Al descubierto las falsedades sobre el síndrome que inventó Washington

La Academia de Ciencias de Cuba presentó un informe técnico con una evaluación de los incidentes de salud ocurridos durante estancias en La Habana de empleados de gobiernos extranjeros y sus familias

Autor: Nuria Barbosa León | internet@granma.cu

Doctor Mitchell Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias de Cuba
Doctor Mitchell Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias de Cuba Foto: Cubadebate

El doctor en Ciencias Michel Valdés Sosa, director general del Centro de Neurociencias de Cuba, calificó de «narrativa científicamente inaceptable» el tema de los supuestos incidentes de salud ocurridos en 2017, con empleados de las embajadas de Estados Unidos y Canadá, y varios de sus familiares, en La Habana.

Valdés Sosa citó el primer informe exhaustivo de la Academia de Ciencias de Cuba, que examina todas las aristas de los supuestos incidentes de salud reportados por esos diplomáticos. La investigación se sostiene sobre información acopiada a partir de datos proporcionados por expertos internacionales e indagaciones de las propias academias científicas estadounidenses, muchas veces ignoradas al abordar el tema.

En conferencia de prensa, el científico, líder del grupo de más de 20 investigadores que ha estudiado los hechos, señaló que la falsa narrativa circulada por el mundo sobre lo que denominan «síndrome de La Habana», presenta los hechos como si muchos empleados estadounidenses y canadienses hubieran sido «atacados» con misteriosas armas de energía en sus casas o en habitaciones de hoteles en La Habana.

Esa es una versión reproducida por los grandes medios de comunicación, sectores específicos de las agencias gubernamentales estadounidenses, políticos y grupos de intereses especiales en EE. UU.

Después de cuatro años, y sin evidencia científica alguna, continúan multiplicándose los reportes de prensa, lo cual genera confusión y hace daño a las personas que las creen.

Lo que sí es cierto es que esta falsa narrativa, infundada científicamente, sigue siendo un obstáculo más para el normal desenvolvimiento de relaciones entre Cuba y EE. UU., en tanto se formulan sanciones sustentadas en este adulterado y espurio argumento. Así, mantienen prácticamente inoperante la embajada estadounidense en La Habana, debido a la disminución de su personal consular, causándole malestar a la población y poniéndoles cada vez más distancia a las familias cubanas, obligadas a costosos y burocráticos trámites en terceros países.

INVESTIGADORES CUBANOS SIGUEN DISPUESTOS A COOPERAR

Los científicos de la Mayor de las Antillas mantienen su disposición a revisar las investigaciones, en caso de surgir pruebas, e invitaron a un clima de colaboración abierto. También rechazaron firmemente que se haya dado, como verdad establecida, una narrativa construida sin bases científicas reales.

Lamentaron la falta de información médica adecuada sobre los pacientes para llevar a cabo su trabajo, y las restricciones artificiales impuestas a la colaboración con los investigadores estadounidenses que participaron en las evaluaciones.
Al propio tiempo, reconocieron los esfuerzos del Gobierno canadiense, que organizó intercambios con el equipo de investigación del Centro de Reparación Cerebral de la Universidad de Dalhousie.

SEIS «VERDADES» SOBRE EL «SÍNDROME MISTERIOSO» QUE DESMONTA LA CIENCIA

1. Un nuevo síndrome con síntomas y signos compartidos está presente en los empleados afectados

  • Desmentido por los Institutos Nacionales de Salud, los Centros de Control de Enfermedades y las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (Nasem), de Estados Unidos, con evidencias suficientes para avalar que la matriz de opinión sobre el síndrome misterioso, causado por un arma energética no identificada, sobrevivió debido a un uso sesgado de la ciencia.
  • Es posible  que  algunos  empleados  estadounidenses  mientras estaban destinados en La Habana, se sintieran enfermos debido a una colección heterogénea de afecciones médicas, algunas preexistentes antes de venir a Cuba (por ejemplo, traumas de oído, debidos al servicio militar), y otras adquiridas por causas comunes como enfermedades relacionadas con la edad, traumatismos  craneales  debidos  a  actividades  deportivas  y  estrés,  entre  otras  muchas  posibilidades.
  • Así, un conjunto heterogéneo de personas atribuyó, erróneamente, sus síntomas a una causa externa común.

2. Es posible detectar daños cerebrales originados durante la estancia de los diplomáticos afectados en La Habana

  • Evidencia neurosicológica no válida, y resultados muy cuestionados en las neuroimágenes, más otras pruebas dudosas. Puesto en duda por la Nasem.
  • Solo una minoría de estos casos presenta disfunciones cerebrales notables, la mayoría debido a condiciones preexistentes a su estancia en La Habana (causadas por enfermedades naturalmente adquiridas y prevalentes o por traumatismos craneales). Igualmente, otras causas se deben a trastornos neurológicos funcionales desarrollados por el individuo durante su vida.
  • La comunidad científica internacional y el informe de la Nasem descartan la mayor parte de las pruebas presentadas para afirmar la existencia de daños cerebrales generalizados en los empleados estadounidenses.
  • Otras enfermedades prevalentes en la población general pueden explicar la mayoría de los síntomas.

3. Existe una fuente de energía dirigida que podría afectar al cerebro de las personas desde grandes distancias, tras atravesar las barreras físicas de los domicilios o las habitaciones de hotel

  • Viola leyes de la Física. Solo alcanzable con equipos de altísima potencia y gran tamaño, difícil de ocultar.
  • Ninguna forma de energía conocida puede causar selectivamente daños cerebrales (con una precisión similar a un haz de láser) en las condiciones descritas para los supuestos incidentes de La Habana.
  • Las leyes de la Física que rigen el sonido, los ultrasonidos, los infrasonidos o las ondas de radiofrecuencia (incluidas las microondas) no lo permiten, como han reconocido los expertos estadounidenses e internacionales.
  • Estas formas de energía no podrían haber dañado los cerebros sin ser sentidas u oídas por otros, sin perturbar los dispositivos electrónicos en el caso de las microondas, o sin producir otras lesiones (como la rotura de los tímpanos o las quemaduras en la piel).
  • Varios factores indican como improbable que los sonidos percibidos por el personal de la embajada se deban a la emisión de microondas, porque se necesitarían densidades de potencias masivas, tanto pico como media, para provocar la sensación de un sonido fuerte. Esto requeriría grandes equipos generadores de microondas, como los radares militares utilizados muy cerca del objetivo.
  • El personal de la Embajada no informó de ninguna sensación térmica de las que deberían ser causadas por altas densidades de potencia media de microondas.
  • No se ha informado de las interferencias electromagnéticas que, sin duda, se derivarían de la exposición a tales densidades de potencia máxima.
  • La naturaleza direccional del sonido no se ajusta a la descripción del efecto auditivo de las microondas.

4. Se puede realizar e identificar un arma capaz de generar dicho agente físico

  • Aunque existen armas que utilizan el sonido para dispersar a las multitudes, o microondas para
    desactivar los drones, son de gran tamaño y no hay posibilidad de que pasen desapercibidas (o dejen rastro) si se hubiesen desplegado en La Habana.
  • Además, no pueden  producir los efectos selectivos de personas descritos en los supuestos incidentes.

5. Se descubren pruebas de que se ha producido un ataque

  • Después de cinco años, ni la Policía cubana, ni el  Buró Federal de Investigaciones, ni la Real Policía  montada de Canadá, descubrieron pruebas de ataques a diplomáticos en La Habana, tras intensas investigaciones.

6. Las pruebas disponibles desechan las explicaciones médicas alternativas

  • No es posible descartar las explicaciones sicogénicas y tóxicas de muchos síntomas en algunos casos sin más investigación. En concreto, todas las condiciones para la propagación sicógena del malestar estaban presentes en este episodio.
  • En consonancia con esta hipótesis, el equipo de expertos estadounidenses diagnosticó Mareo Postural Perceptivo Persistente solo en el 25 % de los pacientes que estudió.

 El informe puede consultarlo íntegramente (en español e inglés) aquí:

  • Informe Técnico de un Grupo de Expertos de la Academia de Ciencias de
    Cuba (PDF 549 KB)
  • An Assessment of the Health Complaints during Sojourns in Havana
    of Foreign Government Employees and their Families (PDF 4,5 Mb)

Tomado de Granma

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