Deja un comentario

Chapeando: Las sectas del odio en retroceso

Con la esperanza de ser escuchados, aunque sea por móviles, en los muchos sitios del país donde ahora mismo puede faltar la electricidad y se afectan así hasta las señales de trasmisión, comenzamos refiriéndonos a la dura crisis energética que se vive en Cuba y no es una fake news. Es una realidad dolorosa que se debe, en primerísimo lugar, al acumulado de mantenimientos que no han podido hacerse como consecuencia del bloqueo recrudecido y la pobre o nula disponibilidad de recursos para emplearlos en las plantas sobre-explotadas, porque en los últimos dos años, el país concentró sus escasas finanzas en sobrevivir a la epidemia.

No es una fake news, pero la irritación que provocan los apagones, a veces deriva en comentarios y especulaciones en las redes, que añaden vinagre a las heridas, al desconocer o denostar los tremendos esfuerzos que hace la dirección del país para evitar que empeore la situación. Los detalles los dio Reinier Duardo, refiriéndose a la atención priorizada que recibe el sensible tema; esa batalla «a brazo partido» de la que hablaba el presidente Díaz Canel, en su primer tweet del lunes.

Detrás abordamos una noticia vieja, que todavía suena: los sucesos del 20 de mayo en Miami, cuando por allí pasó algo más que un águila sobre el mar: Van Van y Alexander Abreu, que pusieron a bailar a cientos de cubanos residentes en La Florida, pese a los esfuerzos de los odiadores más rabiosos por impedirlo. Al grito de «Eres comunista si apoyas a los Van Van» y otras absurdas incongruencias, los reunidos a unos metros del local del concierto, pasaron por el filo irónico del análisis de Bárbara Betancourt.

Oírlo no basta, había que verlos. Eran literalmente cuatro gatos, comentó Bárbara Betancourt, apuntando a que éste es de los hechos que parecen marcar una posible tendencia a la crisis en el bando de los odiadores.

Uno fue el éxito del concierto de Van Van y Alexander Abreu, y el otro la llegada a Cuba de Carlos Lazo y una delegación de Puentes de amor con su valiosa carga: medicamentos indispensables para los trasplantes de hígado a ocho niños cubanos, a los que no se les ha podido realizar esa compleja cirugía por falta de insumos específicos que sólo se consiguen en Estados Unidos y con una licencia especial si se trata de instituciones cubanas.

Según Reinier, es interesante que, cuando aún no es efectivo el levantamiento de algunas medidas de Trump, que hace una semana anunciara Biden, ya se advierte una crisis entre los profesionales del odio.

En Bruselas, un grupo muy variopinto anunció con bombos y platillos una Cumbre de cubanos libres, que no sólo fracasó sino que terminó con la llegada de la policía, después de una trifulca entre el organizador y una enviada de medios de Miami. El comentario es que fue sólo otra pelea por los llamados Grant, con los que Washington premia a sus asalariados para estos fines.

Por las mismas fechas, cientos de otros emigrados cubanos en Europa, junto a grupos solidarios con Cuba, defendían su relación con la Patria en un céntrico parque de la capital belga.

Esos hechos y el éxito de Van Van y Alexander Abreu en Miami, confirman lo que hemos dicho otras veces: la emigración quiere una relación normal con su país de origen y cada vez son menos los que ponen palos en las ruedas y tratan de impedirlo con estrategias agresivas. Fracasan las sectas del odio, en su pelea por los Grant y porque no deje de mandar dólares el cuerno de la abundancia de donde brotan los pagos generosos de la industria de la contrarrevolución. En Miami o en Bruselas.

Autor: Arleen Rodríguez Derivet

Tomado de Cubadebate

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: