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Las secciones de viajes y el laberinto de «una Cuba indescifrable».

Vaya a la sección de viajes de un periódico. De “El País”, por ejemplo. Descubrirá las “playas caribeñas, gastronomía y patrimonio” de Yucatán. El “Puerto Rico más musical”. El “hervidero cultural y étnico” de Trebisonda, Turquía. Las “ocho razones por las que Chicago merece un viaje”, entre ellas ver “la cárcel más curiosa”, porque tiene “las ventanas tan estrechas que no necesitan barrotes”. Cárcel “curiosa” excepto para los presos que habitan en ella, imaginamos. Y sobre Colombia, descubriremos Cali, “la capital de la salsa”, entre muchos otros materiales.

No encontraremos un solo comentario sobre la situación social o política en dichos lugares. Ni una sola referencia a las protestas sociales en Puerto Rico; a la violencia con armas de fuego en Chicago, ciudad de EEUU con el mayor número de homicidios; o a las 145 personas asesinadas en Colombia por su defensa de los derechos humanos, el pasado año. Nada de política. El tono debe ser neutro, amable para viajeros y viajeras.

Ahora entren, en esa misma sección y medio, a un reportaje de viajes… a Cuba. Y verán cómo cambia el cuento. La periodista Maruxa Ruiz Del Árbol narraba en “El País” su última visita a la Isla, con un título sugerente: “Regreso a una Habana siempre indescifrable”. Tan indescifrable que dedicaba casi un tercio de un reportaje sobre turismo a la situación política y social y a las “protestas civiles (…) contra el Gobierno” cubano de julio de 2021. Eso sí, sin mencionar ni una sola vez el bloqueo económico o las doscientas sanciones impuestas por EEUU al país en los últimos años, 50 de ellas en pandemia, causa de la situación de desabastecimiento que generó aquellas protestas.

El texto incluía, además, un entresacado para ensalzar al “Movimiento San Isidro”, que –leemos- “agrupa a jóvenes artistas” y “periodistas independientes” opuestos a las “medidas represivas del Gobierno de la isla”. ¿Hablar sobre sus conexiones probadas con la embajada de EEUU? ¿Mencionar que uno de sus líderes, Maykel Osorbo, pidió a Donald Trump el bloqueo naval y la invasión a Cuba? Ni palabra.

Pero sí nos asegura que en Cuba hay “persecución ideológica” y una “fortísima cultura del chivatismo”, que “ha hecho que los cubanos sean (…) reacios a hablar en confianza fuera de sus círculos estrechos”.

¿Reacios a hablar las cubanas y cubanos? ¿A expresarse, a quejarse, a disentir? Si quieren saber algo de Cuba antes de visitar, por primera vez, a ese país, por favor, no se dejen guiar jamás por “reportajes para viajeros” como los del diario “El País”. O seguirán sin salir del laberinto de su “Cuba indescifrable”.

Autor: José Manzaneda

Tomado de La Pupila Insomne

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