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Cuba: Birds Caribbean en Topes de Collantes

Como si juntara todas las estaciones climáticas, Topes de Collantes renovó esta primavera las excelentes condiciones de alojamiento y sanatoriales y amplió la oferta de servicios al turismo de eventos, para el cual existen instalaciones, naturaleza e iniciativas.

Ilustra sobre ello la XXI Conferencia sobre Aves del Caribe (Birds Caribbean), celebrada en el Kurhotel Escambray como parte de un hábitat apropiado para las investigaciones adecuadas, con lo que se incrementan las posibilidades que brindan el turismo de salud y el de naturaleza.

En intercambios con el Complejo Turístico Topes de Collantes, con varios de los 240 participantes en Birds Caribbean y mediante la simple observación se apreció mejor el desarrollo añadido a la decena de tratamientos sanatoriales ya existentes y a recorridos por parajes paradisíacos de centenares de kilómetros cuadrados.

La sede principal fue el enorme edificio allí concluido a mediados del siglo XX y recuperado en los años ochenta, al cual se incorporó desde 1963 grandes construcciones para incrementar, hasta 1967, las capacidades de una Escuela Formadora de Maestros destinada entonces al desarrollo educacional de Cuba.

El actual Kurhotel Escambray, reconstruido hacia 1985, se dedicó a tratamientos médicos recuperativos para militares, familiares y personal civil, al que se añadió luego el incipiente desarrollo del turismo internacional de naturaleza en el hotel Los Helechos, donde también se presta servicio a cubanos en moneda nacional.

Estas dos instalaciones, entre otras, se utilizaron ahora para la Conferencia sobre Aves del Caribe, que colmó pasillos, áreas externas y los amplios recibidores -sin suspender las atenciones habituales-, cuyas paredes mostraban provisorios afiches y láminas para ilustrar sobre contenidos de ponencias, paneles y mesas redondas programados con la intervención de muy documentados especialistas.

Trataban sobre especies ornitológicas, características propias de aquellas o de su hábitat, a la vez que se podía observar, en aquel medio, las valiosas pinturas de artistas cubanos de la Generación de los 80, existentes ya en esta y en otras edificaciones, incluido el Museo de Arte Cubano Contemporáneo.

La naturaleza de la cordillera de Guamuhaya -también conocida como Escambaray- arropa a Topes de Collantes y, ejemplifica, según especialistas, la correlación mundial entre 686 mil especies de insectos y ocho mil 600 de aves, en su relación con el resto de la vida animal y vegetal y, significativamente, con la del propio ser humano.

Se trata de una compleja convivencia en riesgo global hoy, lo cual ilustra sobre la importancia de eventos como el ocurrido en Topes de Collantes, a solo 365 kilómetros al este de La Habana, y escenario con amplias perspectivas turísticas, científicas, culturales e históricas.

Son posibilidades que se ofrece en un planeta Tierra con trinos menguantes y zumbidos crecientes, pues la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha estimado que, entre 1990 y 2010, desaparecieron 106 millones de hectáreas de bosques, equivalentes a la desertificación de países como Colombia.

Debido a ello se reclama evitar la ruptura del equilibrio entre aves e insectos, si bien en Topes de Collantes, cual microparaíso ecológico, se observan o escuchan especies de diverso tipo, entre ellas el abundante tocororo, con su plumaje que sintetiza la bandera nacional cubana: rojo, azul y blanco.

Abundan la cotorra, el negrito, el gavilán, los carpinteros verde y churroso, los sijúes cotunto y platanero, el zunzuncito, el catey, el gavilán colilargo, el tomeguín del pinar… y muchas especies más con sus cantos naturales y sus plumajes como de adorno. Solo se menciona aquí parte de las 33 endémicas de avifauna estimadas para este Paisaje Natural Protegido. Mas, si así es la fauna, la flora no resulta inferior.

Conforman sus bosques de altura desmesurada cuatro especies de pino de Cuba y otras catorce muy diversas, doce de eucaliptos, cien de plantas ornamentales, numerosas variedades de helechos, cincuenta y ocho de orquídeas silvestres, yerbas medicinales, la nívea mariposa -flor nacional de Cuba- y muchas más.

Su vegetación frondosa es propia de bosques enriquecidos y de montes clasificados como pluvisilva de montaña, poblados por árboles, arbustos, lianas, musgos y líquenes abundantes. Envuelven al visitante el verdor y una temperatura como la que desea el hombre citadino para todo el año, acentuada en invierno.

Tal es el entorno donde se desarrolló, entre el 13 y el 17 de julio, la Conferencia Birds Caribbean, cuya directora ejecutiva es la doctora Lisa Sorenson; y el presidente, Andrew Dobson, parte de una amplia directiva internacional; y de un Comité Organizador cubano presidido por Maikel Cañizares Morera e integrado por varias personalidades.

Durante el evento se reconoció el papel de los organizadores, de los guías voluntarios en los viajes de campo, de los directivos en el Paisaje Natural Topes de Collantes, y de las agencias y compañías que operan en Cuba y proporcionaron financiamiento o donaciones de servicios y productos.

Entre estas se mencionó a Conectando Paisaje, CPP-OP15 Manejo de Tierras, Grupo de Turismo Gaviota, Habana Club, Instituto de Ecología y Sistemática, Agencia de Viajes San Cristóbal y la Sociedad Cubana de Zoología, a la vez que se nombró a no menos de doce donantes y contribuyentes de otras partes del Caribe y de Estados Unidos, que apoyaron la reunión.

Se destacó así a Audubon International Alliance Program, Blue Horizon Garden Resort, Caribbean Natural Resource Institute, Caribbean Conservation Trust, The Cornell Lab of Ornitology, Eagle Optics, Easy Sky Airlines, Optics for de Tropics, Rare Especies Conservation Foundation, The Frienship Association, Vortex Optics y Wildside Nature Tours.

Debe incluirse también el esfuerzo previo, con resultados alentadores para este tipo de actividades, en el Kurhotel Escambray, que se acondicionó como sede con apropiadas instalaciones, incluido un teatro con dos centenares y medio de lunetas. Debido a su adecuación, podrá ofrecer mejoras futuras a sus huéspedes habituales y a los promotores de eventos.

Sobre la evolución de este lugar, el coronel retirado y médico activo Ángel Fernández Vila, director del Complejo Turístico Topes de Collantes entre 1988 y el 2003, comentó a Prensa Latina la etapa crucial en que la instalación se transformó en Escuela Formadora de Maestros, el 5 de diciembre de 1962, hace 55 años.

Reveló al respecto que ´a cargo de la dirección docente entonces, incluida la ejecución de las obras que se encuentran debajo del altiplano -hoy hoteles en su mayoría- y de la siembra de la enorme riqueza forestal existente, se encontraba un compañero nombrado Marcos Pérez Álvarez, quizás la persona más querida en Topes de Collantes´.

Añadió acerca de las construcciones dirigidas por aquel educador, fallecido recientemente, que varias se adaptaron como hoteles, entre ellas Los Helechos, Los Pinos, el Serrano y otras, el primero de los cuales destinó entonces capacidades al turismo internacional en la modalidad de recorrido, con visitas programadas al salto El Rocío.

En aquella etapa se añadieron los recorridos nombrados: Caburní, que conduce al salto homónimo; Guanayara, con su Casa de la Gallega; la Hacienda Codina, antiguamente cafetalera; Los Almendros, con su restaurante El Cubano; Vegas Grandes, con su salto de agua y su piscina natural; y, por último, los propiamente del altiplano Topes de Collantes.

Fundado a fines de los años ochenta, este agrupa atracciones como La Represa, la gruta La Batata, el Jardín de Gigantes y el Museo de Arte Cubano Contemporáneo, de gran valor cultural, pues reúne obras de renombrados artistas como Ever Fonseca, Zaida del Río, Nelson Domínguez, Flora Fong y muchos más… en un complejo turístico con cerca de 800 creaciones, entre óleos, murales, esculturas, instalaciones y grabados.

En el presente se recupera el enorme anfiteatro de diez mil capacidades construido bajo la dirección de Marcos Pérez; y donde Fidel Castro, entonces Primer Ministro, les habló el 18 de julio de 1966 a cerca de siete mil futuros maestros, razones por las cuales debe reconocerse la justa intención de preservar lo que la naturaleza y la historia han brindado, tanto al morador habituado, como al visitante extasiado.

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