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Claras diferencias.

Sin la menor duda, se constatan las diferencias en el tratamiento a los asuntos políticos que se producen en los Estados Unidos y en el resto de los países del mundo, situación observada actualmente en el caso de las violaciones cometidas por el ex presidente Donald Trump y las amenazas hechas recientemente por el senador republicano Lindsey Graham, durante una entrevista para el programa Sunday Night in America de la cadena Fox News, respecto a los posibles “disturbios que pudieran producir en las calles”, ante el supuesto caso que Trump fuese procesado legalmente, como resultado de las investigaciones del FBI por los documentos secretos encontrados en su mansión de Mar-a-Lago, en Florida, que este sustrajo de la Casa Blanca.

Según el citado senador: “hay un doble rasero cuando se trata de Donald Trump, pues no hay ley y solo se trata de una acción para atraparlo” y añadió: ¿cómo se puede decir a un republicano conservador que el sistema funciona cuando se trata del presidente Trump?”.

Sin embargo, lo que sucede en la actualidad con la ex presidenta y actual vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández, es bien distinto. A ella la persiguen por ser una política con posiciones de izquierda y pretenden encarcelar doce años e inhabilitarla políticamente de por vida, sin que se cuestionen las violaciones a la ley que comenten fiscales y jueces argentinos, siguiendo instrucciones de la Embajada yanqui en Buenos Aires, sede diplomática que visitó en estos días uno de los magistrados que trabaja en el caso contra la mandataria.

Para más detalles de la persecución política y el doble racero empleado contra Cristina, la policía capitalina rodeó de vallas los accesos al edificio donde esta reside y reprimió brutalmente a quienes se manifestaron en su apoyo, en total violación de los derechos humanos, sin que nadie en Estados Unidos o en la OEA lo condenaran.

La acusación hecha por los fiscales es rebuscada y manipulada, situación que ya había sido vista anteriormente en los tribunales y demostrado su falsedad, pero ante la posibilidad de que Cristina pudiera aspirar nuevamente a la presidencia del país, la derecha intenta quitársela del camino, hecho que Estados Unidos ya hizo con Dilma Rousseff y Luis Ignacio Lula en Brasil, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y contra el presidente de Paraguay,Fernando Lugo Méndez, conocido como el Obispo de los pobres.

Cuando la derecha comete actos de corrupción y viola la ley la reacción es muy diferente, como sucedió al ser detenida Jeanine Añez, por el golpe de estado que ejecutó en contubernio con la OEA y Estados Unidos, acción condenada de inmediato por los yanquis.

Las operaciones ejecutadas por Trump durante la pasada campaña electoral, incluida la estimulación a un golpe de estado con el inaudito asalto al capitolio nacional y la sustracción de información secreta que compromete la seguridad nacional de Estados Unidos, pasarán a la historia por su total impunidad.

Esos delitos bastan para llevarlo ante los tribunales e inhabilitarlo políticamente de por vida, pero al ser el máximo representante de la ultra derecha blanca estadounidense, la actuación es muy distinta a la que ejecutan contra los presidentes con posiciones de izquierda, prueba de que los yanquis si están por encima de la ley.

Razón tuvo José Martí al asegurar:

“Los bribones tienen un modo muy fácil de desembarazarse de los tribunales de la justicia pública”

Autor: Arthur González.

Tomado de El Heraldo Cubano

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